
Desde el primer minuto, el capítulo juega con la complicidad con el presentador. «Hoy hemos ido a casa de… Juanjo Bona», anuncia Diegodoal, cocinero y creador de contenidos gastronómicos. Hay hogar, hay risas y hay un detalle que lo explica todo: los dos son «mañicos». «Es un día importante, porque los dos somos… ¡Aragoneses!», comenta Juanjo antes de sacar el ingrediente estrella. Y cuando hay raíces de por medio, no hay discusión posible: jamón de Teruel, claro.
La receta es un homenaje a la cocina de siempre: leche entera, nata, huesos de jamón para infusionar sabor, mantequilla, harina y una bechamel que se trabaja con paciencia. Juanjo corta la cebolla en brunoise. «Se dice que no se hace así, pero yo lo hago», bromea. Además, comenta con humor cómo ha quedado la cebolla: «Es muy de pueblo, como yo».
Aunque pasó por MasterChef Celebrity, aquí no viene a impresionar. El cantante aragonés, por ello, recibe un aprobado cortando cebolla. Eso sí, algo queda de aquella experiencia. Cuando llega la pregunta clave: ¿cómo se llama la mezcla de mantequilla y harina? Responde sin dudar: roux. Acierto. Aplauso breve. Y de vuelta a lo importante. «Uf, qué bien huele esto», comenta, dejando claro que el olfato manda más que cualquier técnica.
Para la cata final aparece Martín Urrutia, cantante y novio de Juanjo, que se convierte en jurado improvisado. Nevera llena, mucha verdura y una sorpresa que desata carcajadas: tres botes de Nutella. «Siempre me gusta tener la nevera llena», admite Juanjo.
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