
La idea es aprovechar un viaje para aprender una nueva habilidad o descubrir una afición. Puede ser desde asistir a una clase de cocina hasta aprender a tocar un instrumento, practicar una actividad tradicional del lugar que se visita o participar en un taller de artesanía.
La tendencia ha ganado fuerza durante este año. Una encuesta realizada por IHG Hotels & Resorts junto a Talker Research a 1.000 estadounidenses señala que el 47% está interesado en hacer una ‘skillcation’, mientras que un 68% considera que una experiencia de este tipo podría llegar a cambiarles la vida. Estos datos corresponden a la población encuestada en Estados Unidos, por lo que no representan al conjunto de viajeros españoles.
La cocina es la actividad que más interés despierta dentro del estudio: un 37% de los encuestados asegura que le gustaría organizar un viaje alrededor del aprendizaje culinario. Por eso, algunos establecimientos turísticos ya incorporan talleres de cocina y otras actividades prácticas dentro de su oferta.
Pero no todo gira alrededor de los fogones. Entre las propuestas también aparecen las clases de ukelele, la observación de aves, la elaboración artesanal de productos o incluso juegos tradicionales. En algunos destinos se ofrecen, por ejemplo, clases para aprender técnicas básicas de este instrumento o actividades relacionadas con la cultura local.