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«Estoy cansada del amor… ¡Me agota!», algo más común de lo que crees

Juani Femenia

Cuando aparece la fatiga psicológica y se adhiere a la impotencia, la incapacidad, el mal humor, el desencanto y sobre todo a la tristeza, se debe empezar a tratar cuanto antes. No como un problema aislado, sino como la consecuencia de algo que está ahí y que por alguna razón todavía no ha salido a la luz. Puesto que este agotamiento puede tener su origen en otras situaciones de amor muy distintas, bien porque ya existían, son simultáneas, o bien porque puede que hayan incluso surgido de la necesidad de salvaguardar la integridad de la persona que sufre dicho agotamiento.
Por ejemplo, cuando la fatiga en la relación está causada por un amor imposible y no correspondido. O por dudas en la confianza hacia la propia pareja, o porque existen historias paralelas y/o remotas. No hay que esperar a que la propia paciencia llegue al límite, sino ponerle remedio con aquellas medidas que consigan retomar el hilo de la propia felicidad. Dale prioridad a esa felicidad antes que a las situaciones que tú crees que te están poniendo a prueba y por ende, te sacan de quicio.

Un caso muy común vive en aquellas parejas en las que bajo el lema “ni contigo, ni sin ti”. Aunque solo sea por amor propio y para canalizar la propia autoestima, es prioritario cortar cualquier contacto, relación, roce o esperanza con la otra persona, como medida de salud mental y conducta asertiva. Solo las vivencias de amor se pueden clasificar como tales, a la par que útiles, cuando de ellas y de la persona que nos enamora, se obtienen resultados positivos. No está de más hacer inventario, sobre todo cuando no se está a gusto, y aprovechar para recabar lo bueno y en su defecto, descartar lo malo. De todo ello se aprende, y de los errores más que de nada, aunque solo sea por el deseo de no querer volver a caer en ellos.


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