Estilo de vida

Asignatura pendiente: ¿por qué muchos hombres siguen sin hacer las tareas domésticas?

13/07/2018, a las 01:06

Para tu padre, freír una salchicha siempre fue igual de enigmático que la cuadratura del círculo. Eso sí, ahora, en plena jubilación, se ha dignado a ocuparse de ir al supermercado cada semana. «Me ayuda», dice tu madre, hasta sorprendida, después de haber observado durante un cuarto de siglo cómo se fumaba su purito frente al televisor mientras ella ponía tres lavadoras, fregaba los platos y preparaba la comida para una familia numerosa.

Parece que los tiempos han cambiado. Los chicos de hoy preparan fabadas de aquí te espero y no tienes que montarles un pollo para que planchen sus camisas. Aunque, por desgracia, este ejemplo no es aplicado al cien por ciento en todas las parejas. Los números hablan. ¿Y qué dicen? Pues que son ellas las que cumplen con un papel clave en la vida doméstica.

Compartir piso y dejar de limpiar

No, no es que los hombres no limpien o no sepan ni qué es una fregona. De hecho, cuando viven solos tienen su habitación como un jaspe (no todos, claro está). En el momento de emparejarse, la cosa cambia. Así lo demuestran las estadísticas. El 36 % de ellos, es decir, uno de cada tres, deja el testigo a la parte femenina, que pasa a ejercer de limpiadora del hogar ¡de manera vitalicia!

Otra vez el «me ayuda»

Sí, en otras parejas volvemos a escuchar aquella frase de tu madre: «me ayuda». En este sentido, el 70 % de las faenas de la casa recae en ellas, lo que se traduce en dos horas y media más empleadas en tener la vivienda acicalada. El reparto de las labores por género sigue siendo más desigual en España que en nuestros países vecinos.

Vamos, que de poco sirve que el 43 % de las féminas sean licenciadas (frente a un 36 % de los varones). Tampoco, que el desarrollo de la fuerza laboral femenina en nuestro país se erija como el mayor de la Unión Europea en los últimos quince años si luego nos encontramos con este reparto desigual. ¡Este problema no se desinfecta ni con lejía!

¿Y por qué ocurre esto?

¿Por qué las mujeres siguen cumpliendo jornadas maratonianas? Los números evidencian que, pese a estar inmersas en el mercado laboral, igual que ellos, continúan ejerciendo el rol tradicional de ama de casa. Lo peor de todo es que sus parejas piensan que hacen mucho solo por poner una lavadora de vez en cuando o porque ayer metieron una pizza en el microondas para cenar.

Una sociedad patriarcal

Una de las razones de este mal enquistado es la sociedad patriarcal. Lo queramos o no, hay conductas machistas que no se van ni con ese detergente infalible que empleas para desinfectar el horno. Parte de la culpa la tienen también las mujeres, que asumen ese papel por inercia, porque ha sido así por costumbre ¡y punto!

La brecha salarial

Además, la brecha salarial no ayuda. Como los sueldos de ellas siguen perdiendo frente a los de ellos, al final, los varones son los que sostienen la economía familiar. Con este panorama, son ellas las que se ven abocadas a barrer, fregar, limpiar los cristales, hacer la comida

Evidentemente, se podría decir que la igualdad, según el aspecto que midamos, parece un espejismo. Y las tareas del hogar siguen siendo una asignatura pendiente. Esperemos aprobar en el próximo examen de recuperación. ¡Chicos, tan solo tenéis que poner un poco de interés, conciencia y sentido común!

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