Una mujer haciendo deporte cuando su tiempo se lo permite.

Cómo dejar de sentirse culpable por no estar en forma

Aprender a gestionar el tiempo y marcarse objetivos pequeños te harán sentirte mejor

Teresa Moreno

Las redes sociales han venido para mejorar nuestras vidas, pero a veces nos generan necesidades sobre lo importante que es cuidar nuestro cuerpo, encontrar un momento para ti en el día y disfrutar de tu tiempo libre. Pero todos sabemos que, a veces, ni, aunque se hagan malabares se puede, ya que hay que compaginarlo con la vida laboral y el día a día y esto genera un sentimiento de culpa.

Sin embargo, desde hace tiempo existe una mayor concienciación sobre la necesidad de llevar una alimentación sana, de practicar deporte a diario y, por supuesto, de tener un buen descanso.  

Todo esto nos condiciona y nos lleva a sentirnos mal si no logramos el objetivo propuesto: poner nuestro cuerpo en forma. Pero para ello es importante que, primero, pienses que el tiempo y las rutinas de cuidado de los influencers son poco accesibles y, por tanto, muy diferentes a las tuyas. Este mundo de las redes sociales cada vez genera más necesidades inalcanzables de satisfacer, un tema del que SModa en el diario El País ha tratado y del que nos hemos querido hacer eco. 


Pero… ¿Cómo gestionar la culpa? 

Para aprender a gestionar las posibles expectativas, las comparativas y hasta la culpa, Sonia Encinas, especialista en comunicación y formación en sexología y autocuidado nos brinda una serie de tips. 

  • No procrastinar y posponer en la lista el autocuidado personal. Siempre y cuando sea posible es importante disfrutar de ello. Aunque, no hay que olvidar, que este tiempo dedicado a nosotros mismos es un privilegio al que muchos verdaderamente no pueden acceder, así que, es importante que lo tengas en cuenta. 
  • Disfrutar de los “momentos que nos producen placer” y no sentirnos culpables si alguna vez no hacemos lo que deberíamos. 
  • Cuidar el límite del autocuidado porque puede generar preocupaciones y obsesiones en exceso, que nos indican de alguna manera que nunca es suficiente. Hay que aprender a ser más flexibles y no sentirnos culpables por no llegar a los objetivos propuestos.  
  • Dosificar y valorar todo en conjunto. La culpa se intensifica en aquellos momentos en el que estamos más sensibles al estrés puesto que son más responsabilidades a lidiar.
  • Cuidar las expectativas y reajustar las prioridades porque a veces por las circunstancias que vivimos es bastante complicado lograrlo. 

Al final, simplemente se trata de encontrar un equilibrio porque no siempre estamos en el mismo momento, ni tenemos las mismas necesidades, ni tan siquiera la misma energía. Sonia Encinas habla también de la importancia de las expectativas que te generan las redes, un hecho que hace que siempre nos comparemos sin pensar en que realmente estas comunidades son un pequeño escaparate, que no representan en su totalidad la realidad.  

Por lo que llegados a este punto no hay que olvidar que la satisfacción de lograr los objetivos es real, sin embargo, puede que esos logros no sean del todo realistas a corto plazo. Así que, los cambios u objetivos que te marques tienen que ser pequeños y alcanzables a corto plazo para así evitar fustigarte y sentirte mal si no lo alcanzas de forma inmediata.

MÁS SOBRE: