¿Qué es  el timing?

Álvaro Díaz
Archivado en: Leiva  •  

Todos hemos tenido una relación que por más que queremos no se concreta… y es que tienes tantas cosas en común con tu pareja, pasáis horas pegados en WhatsApp, os encanta veros para hablar y hablar… pero cuando llega el momento de definir vuestra situación amorosa, uno de los dos da un paso en falso y tu historia de amor deja de ser mágica y se vuelve confusa.

Hay muchas variantes personales que influyen en que tu película romántica resulte y no tiene nada que ver con qué tanto esfuerzo pongas de tu parte o creatividad al momento de realizar la declaración de amor más romántica de todos los tiempos.


El ‘timing’ es la elección que ambas partes realizan para poder comenzar una relación. Es saber la etapa de la vida en la que nos encontramos, pero también las necesidades que tenemos para poder sentirnos satisfechos con una pareja.

Sin lugar a dudas, los primeros encuentros con una posible pareja se dan desde el azar. Y esto no implica que se esté jugando con una u otra persona, ni que todo se echa a la suerte. Más bien, se trata de un factor que los psicólogos y expertos en pareja denominan ‘timing’ o el momento ideal (porque nunca va a ser perfecto) de empezar una nueva aventura sentimental.

Si no paráis de intentarlo y no conseguís que la relación no cuaje, quizá la culpa no la tenéis ninguno de los dos. Quizás el timing es la razón por la que no es buen momento para tener una relación con esa persona.

El buen timing en una pareja ocurre cuando las personas ven sus necesidades medianamente cubiertas con el ritmo al que van avanzando los acontecimientos en la relación”. Básicamente cuando tú y la persona con la que estás queréis lo mismo al mismo tiempo. 

Un mal timing en tu relación es producto de las circunstancias personales de cada uno y los ritmos vitales. No es algo que podamos cambiar. Cada pareja es un mundo y los ritmos, normas y límites de la relación varían en cada persona. Es muy importante definir la relación y tener la conversación para saber hacia dónde vamos. Además, esto te va a ahorrar mucho quebraderos de cabeza en el futuro.

Y más importante aún, cuando algo llega a su fin por no tener el timing adecuado, no es ninguna catástrofe. Seguro que has aprendido algo súper útil y que en tu próxima relación vas a tener más claro lo que buscas, lo que te gusta y, sobre todo, lo que no te gusta.