Raphael habla de la adicción que casi le cuesta la vida

El cantante protagoniza Raphaelismo, un documental de Movistar Plus sobre su vida

Ana Más
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Raphael vuelve a las pantallas y lo hace protagonizando  en Movistar Plus Raphaelismo, un documental de cuatro episodios de Movistar Plus sobre su vida. Cuatro episodios en los que el cantante no ha dejado un solo detalle por contar.

Esta semana se ha presentado a medios y con ese motivo Raphael concedía una entrevista a el diario El mundo en la que ha hablado con Iñako Díaz Guerra sobre aspectos muy íntimos y desconocidos de su vida.

Sobre el documental afirmaba, «Yo me miro a los ojos en la pantalla y descubro muchas cosas que no sabía, tenía olvidadas o no me había parado a analizar. Al verlo, me alegro de muchas cosas, pero sobre todo de haber acertado con mi camino profesional, que es algo muy complicado. Pegar de inicio no es tan difícil: una buena promoción, un buen lanzamiento y un par de buenas canciones y, teniendo 18 años, más o menos lo tienes hecho. Pero hay muchos chicos o chicas de 18 años guapos y que cantan muy bien, lo realmente difícil es ir más allá de eso y que la gente empiece a decir: «Oye, he visto a un chico que es otra cosa». Todo empieza así y, de mi carrera, el momento determinante es ese primero en el que alguien vio que no era como el resto, que era algo más».


Raphael: «Comencé a beber para poder dormir»

Raphael

Un paseo por sus comienzos en la música, su victoria en el Festival de Benidorm con apenas 20 años y las consecuencias de todo ello en su carrera, y cómo alguien que le vio cantar allí fue el que llamó a su representante para recomendarle «Mi primer representante, Francisco Bermúdez, tenía un amigo empresario de Murcia que me vio cantar allí. Yo acababa de ganar el Festival de Benidorm y tenía 20 o 21 años. Este hombre llamó a Bermúdez para recomendarme: «Oye, ayer vi a un chico cantando que era increíble».

«Ya es mío», le respondió. «Pues cuídalo, por dios, ¿tú sabes lo que tienes?».

Pero en el documental no todo es éxito y alegría, Raphael habla también sobre su adicción al alcohol, la razón de que tuviera que someterse en 2003 a un trasplante de hígado. Una adicción a la que no llegó por el gusto por beber, ni por un mal momento personal ni  profesional, sino por poder dormir, así lo explica él mismo: «…yo  jamás había bebido ni fumado de joven, la noche nunca fue lo mío, pero ya pasados los 40..Esto empezó en los aviones, que me pasaba media vida en ellos, y cuando me sentaba, pedía las botellitas estas de alcohol que ponen, me las bebía de un trago y dormía. Claro, que me dormía. Me iba a América y volvía sin enterarme. Y luego empecé a hacerlo también con los dichosos minibares de las suites. Yo tomaba primero mi pastillita y llegó un momento que no funcionaba. Estaba en pleno Jekyll y Hyde, necesitaba dormir cómo fuera y, como mi familia no me veía porque yo estaba en Barcelona, pues… Como la pastilla no funcionaba, vaciaba el minibar hasta que caía. Pero jamás lo he hecho con la idea de disfrutar el alcohol, nunca me ha gustado».