Probablemente hayas escuchado hablar sobre el término ‘Mankeeping’, que está relacionado con otro vocablo acuñado en 1987 por Carolyn Rosenthal, ‘kinkeeping’, que hace referencia a las labores que realizan las mujeres para conseguir que la consonancia familiar no decaiga en ningún momento, como seguir adelante con las tradiciones acuñadas por generaciones pasadas o acordarse de fechas clave.
«El mankeeping es el trabajo emocional que realizan las mujeres para compensar la falta de redes sociales de los hombres y reducir su aislamiento. (…) Mientras que el kinkeeping se refiere al trabajo que las mujeres realizan en el núcleo familiar, el mankeeping se refiere a los vínculos entre hombres y mujeres. (…) Aunque el segundo es una extensión del primero, ambos muestran cómo la desigualdad de género puede manifestarse en nuestras vidas privadas«, explica la psicóloga Angelica Ferrara para El País con el objetivo de dar a conocer este término.
El mankeeping se sustenta en base a tres estructuras base; la facilitación social, que ocurre cuando las mujeres se encargan de ser las «managers encubiertas de las amistades masculinas»; la educación emocional, que llega cuando son ellas quienes «les enseñan a los hombres a comunicarse, empatizar y nombrar sus sentimientos»; y, por último, cuando «ellos reciben un apoyo emocional desproporcionado de ellas porque no lo obtienen de sus amigos», tal y como explica Ferrara.
Y es que, tal y como reflejan numerosos estudios, en los últimos años se ha podido observar de una manera clara la «recesión de la amistad masculina», ya que los hombres están reduciendo de manera significativa sus redes sociales. De hecho, Movember confirma que el 27% de ellos afirma no tener amigos, mientras que otro 47% declara no poder hablar de problemas reales con su gente de confianza, por lo que muchos hombres acuden a sus parejas para obtener apoyo emocional que no siempre es correspondido, y esto es algo que acaba provocando en las mujeres «resentimiento, agotamiento y una pérdida de atención de sus propias necesidades por tener que atender las ajenas», tal y como explica la experta.
Para ellos es totalmente opuesto, ya que en base a la concepción clásica de la masculinidad, los hombres no deberían tener habilidades relacionadas con las emociones, ya que esto genera una homofobia interiorizada que ocasiona que los hombres tengan miedo de ser considerados débiles u homosexuales, por lo que Ferrara sentencia que «la masculinidad asocia el cuidado con la debilidad y la necesidad emocional como algo que debe superarse en lugar de satisfacerse. Esto significa que muchos hombres han aprendido a desconfiar de la intimidad y la vulnerabilidad y a sentir vergüenza cuando necesitan apoyo», y añade que ellos ponen en marcha el mankeeping «como dependencia, sin darse cuenta de que alguien más realiza la labor invisible de que su vida emocional funcione«.
Aunque no siempre es así, ya que hay relaciones puntuales en la que estos oles se invierten y son ellos los que ofrecen un apoyo emocional no correspondido, además, las nuevas generaciones están más cómodas con las relaciones con una conexión emocional más estrecha entre hombres, por lo que estaría disminuyendo el nivel de estigmas en relación a la homosexualidad.
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