Melendi es mucho más que un artista. A lo largo de su carrera no ha dudado nunca en sacar la cara contra injusticias sociales: machismo, prejuicios, delincuencia… Él ha marcado a varias generaciones con letras de canciones que profundizan en temáticas reivindicativas. Porque la rumba da para mucho: educar y bailar.
Algunas de las canciones que están más llenas de significado podrían haber pasado desapercibidas. Pero hoy te las recordamos. Porque lo que hace a un artista grande no son los números ni los premios, sino el alma que ponen en sus creaciones.
En ella relata la historia de una mujer que sale de su país en busca de un futuro mejor. «Ella es la mujer pantera que cruzó en patera las olas del mar y dio la vida entera por un segundo de libertad», canta.
Melendi habla de un mundo en el que a la protagonista se le hace imposible escapar de la prostitución: «Busca, pero nunca encuentra forma de escapar de aquella fortaleza y de aquella bruja que todo el mundo llama Madame». Aún así, la chica no deja de soñar con encontrarse algún día llevando una vida digna, que le permita subsistir por sí misma.
«Muere más de mil veces al día de pena, pero no llora por temor a naufragar. Lo cambiaría todo por tener aquella lámpara y frotar para cambiar los tres deseos por soñar».
El artista habla de un episodio en el que una chica sufre una violación y muere asesinada, tras haber sido obligada a consumir estupefacientes, «El caballo la mató«. Cuenta cómo el forense dice: «No hay pruebas de que aquel hombre le bajara el pantalón«, haciendo referencia a los miles de casos desatendidos y mal resueltos por parte de la justicia.
«El secreto del sumario ya cerró la investigación porque encontraron un pinchazo en el brazo». Además, denuncia el error que la sociedad comete al culpar a la víctima cuando algún caso similar sale a la luz: «Yo no pude hacer nada, si ella lo iba pidiendo«.
Melendi describe la situación de una chica a la que el desamor ha trastocado y se ve obligada a llevar una vida de lo más complicada: «Era una chica descuidada aunque ella siempre iba arreglada, descuidó su corazón, no lo peinaba ni maquillaba. Siempre era ella la que se desnudaba«.
«Y casi sin querer donó su vida al dolor, que le arrancó la piel y aceleró su reloj«. También habla de los problemas con el alcohol: «Va diciendo que es una sirena, una sirena que encalló en la barra de un bar«. Al final de la canción, añade: «Y aunque nadie sabe su nombre yo la llamo soledad, […] ella será siempre de él«.
Melendi habla sin tapujos. Gracias por regalarnos estas lecciones de vida en forma de temazos.
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