Dolor de espinillas

¿Alguna vez te han dolido las espinillas al andar? Esta es la causa y cómo puedes aliviarlo

El malestar en la parte baja de la pierna puede aparecer sin previo aviso

Alba García-Fogeda

¿Alguna vez has sentido un dolor punzante o molesto en las espinillas al andar o correr? Esa sensación incómoda que empieza como algo leve, casi sin importancia, pero que puede terminar yendo a peor con cada paso, es más habitual de lo que pensamos. No hace falta con ser deportista profesional, a veces basta con aumentar el ritmo de nuestras caminatas o cambiar de calzado.

No estás solo. Este malestar tiene nombre técnico. Se trata de periostitis tibial o síndrome de estrés tibial medial y, según explican desde Mayo Clinic, se produce por la sobrecarga de los músculos, tendones y del tejido que rodea la tibia, el hueso largo situado en la parte frontal de la pierna. En otras palabras, es una inflamación provocada por el impacto repetido o por un esfuerzo para el que la pierna aún no estaba preparada.

Es un problema frecuente en personas que empiezan a hacer ejercicio, en corredores que incrementan la intensidad de sus entrenamientos o en quienes caminan largas distancias sobre superficies duras como el asfalto.

¿Por qué aparece el dolor de espinillas?

Las causas de esta dolencia suelen estar relacionadas con:

  • Aumentar la actividad física de forma brusca, sin una adaptación progresiva.
  • Entrenar o caminar sobre superficies duras o irregulares.
  • Usar zapatillas sin suficiente amortiguación o muy desgastadas.
  • Tener pie plano o un arco muy pronunciado, lo que modifica la forma en que el pie absorbe el impacto.

Al principio, el dolor suele notarse durante la actividad y mejora al descansar. Pero si se ignora puede volverse más constante e incluso aparecer en reposo.

Getty

¿Qué hacer para aliviarlo?

La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, no se trata de una lesión grave y mejora con cuidados básicos:

  • Descanso relativo. Reduce temporalmente las actividades que provocan impacto. Puedes optar por alternativas de bajo impacto como nadar o montar en bicicleta.
  • Aplicar hielo. Colocar frío en la zona durante 15 o 20 minutos ayuda a disminuir la inflamación.
  • Estirar y fortalecer. Trabajar la musculatura de gemelos y tobillos mejora la resistencia de la zona.
  • Cambiar el calzado. Unas zapatillas adecuadas marcan la diferencia. La amortiguación y el soporte son clave.
  • Progresión gradual. Si empiezas a entrenar o retomas la actividad, aumenta la intensidad poco a poco.