
La reflexión surgió al recordar los primeros discos del grupo. La vocalista explicó que aquellas primeras canciones nacieron en espacios como una habitación pequeña, el cuarto que compartía con sus padres o un piso compartido. Lugares muy diferentes a los que pueden acompañar a un grupo después de tantos discos y años de trayectoria.
«La inspiración está dentro de ti», señaló Eva, aunque inmediatamente matizó esa afirmación: «Sí que hay algunas veces que el lugar marca la composición». Una idea que, según explicó, ha cobrado especial importancia en el caso de Dolce Vita.
Para Amaral, el espacio no determina por sí solo de dónde surge una canción, pero sí puede influir en el proceso y en el resultado final. En esta ocasión, la cantante destacó especialmente la paz que encontraron durante la creación del disco.
La conversación se centró sobre todo en la canción Los demonios del fuego. Ante la pregunta de qué tema habría sido diferente si se hubiera compuesto en otro lugar, Juan Aguirre apuntó directamente a esta canción.
El guitarrista explicó que el «arrope musical» y «el montaje musical no habría sido igual». De esta forma, el dúo puso el foco en una parte de la composición que no siempre ocupa el primer plano: la atmósfera que construye la música alrededor de lo que cuenta una letra.
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