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Amor, celos y conflicto en la infancia: cuando la relación con los padres comienza a cambiar

Una etapa común por la podría pasar tu hijo

Adriana Diez

Existe un momento en la infancia en el que los niños comienzan a experimentar cambios en la relación con sus padres. Los pequeños comienzan a desarrollar una relación de apego que puede derivar en celos o un sentimiento de posesión. Se trata de un periodo de lo más común durante su desarrollo, pero que, en caso de que se vuelva perjudicial para el núcleo familiar, es necesario tomar medidas.

Amor, celos y conflicto en la infancia

En un artículo de El País, el psicólogo Javier Urra indagaba en este asunto: «Hay un momento en que el niño quiere ser muy posesivo y excluir cualquier competencia, y por eso se crea ese pulso del menor varón contra su padre y de la pequeña con respecto a su madre«.

Y aunque explica que se trata de uno de los procesos más comunes por los que pasan los pequeños, advierte: «Lo patológico sería que el padre o la madre generen un vínculo tan estrecho con el pequeño o pequeña que tenga como consecuencia la exclusión del otro adulto«.

Algunos expertos han definido a esta etapa como «el complejo de Edipo y el síndrome de Electra» y suele terminar a los 6 años. Una fase en la que el menor idealiza de forma desmesurada a su progenitor: «El menor no podrá avanzar en su maduración cuando es la propia madre (o el padre, en el caso de las hijas) quien atrapa al hijo como si fuera el sustituto de una pareja que no está presente y le convierte en confidente de su vida afectiva o expresa su sufrimiento con él», expone el psicólogo Mario C. Salvador.

Y añade que, en este caso, lo mejor sería: «transmitir a su hijo que ambos lo quieren, pero que no le pertenecen y no siempre pueden estar para él, poniendo límites sanos», para que se despegue cuanto antes de ese apego excesivo.

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