
El año pasado, el alcalde de Benalmádena destacó las ventajas de esta iniciativa, que poco a poco se está extendiendo a más playas y piscinas públicas de España:
«Con la puesta en servicio de estos solmáforos, queremos ir un paso por delante en la prevención de las enfermedades de la piel. Hace tiempo que Benalmádena tiene clara su apuesta por la tecnología para mejorar los servicios que se prestan en la ciudad y este es un claro ejemplo de ello. Estos dispositivos suponen poner la tecnología al servicio de la salud de nuestros vecinos y visitantes«.
El solmáforo funciona de manera similar a un semáforo convencional, utilizando un código de cinco colores para indicar el nivel de radiación ultravioleta. El color verde señala un riesgo bajo, el amarillo, una radiación moderada, el naranja advierte de un nivel alto, el rojo indica una radiación muy alta, y el morado alerta de un nivel extremo, en el que lo más recomendable es evitar la exposición directa al sol.
Esta iniciativa cuenta con el respaldo de la Organización Mundial de la Salud, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, la Organización Meteorológica Mundial y la Comisión Internacional para la Protección contra las Radiaciones No Ionizantes.