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¿Buscamos la felicidad en el lugar equivocado? La aplaudida reflexión de un profesor sobre el gran problema de nuestra época
El docente habla y reflexiona sobre la trampa del bienestar individual
La deriva de la sociedad actual preocupa profundamente a los analistas culturales. En una reciente intervención, el profesor Jesús G. Maestro ha puesto el dedo en la llaga sobre lo que se considera una de las grandes contradicciones de nuestros días: cómo el ser humano se ha dejado seducir por un concepto superficial de bienestar y felicidad mientras renuncia, casi sin darse cuenta, a su capacidad de decisión y a su pensamiento propio.
El autor del ensayo El fracaso de la felicidad (Harper Collins, 2026) critica la idea moderna de la felicidad como un producto de consumo. En ese sentido, también ha reflexionado sobre por qué la felicidad ha ido reemplazando progresivamente a la libertad en los últimos años: “El problema de nuestra época es que hablamos de felicidad y olvidamos la libertad”.
La obsesión por el bienestar emocional frente a la felicidad
Para el docente, la insistencia diaria con los medios, la publicidad y las redes sociales bombardean a la ciudadanía con recetas para alcanzar la autorrealización no es casual. La sustitución de prioridades de la que habla Maestro provoca que los ciudadanos centren sus esfuerzos en una búsqueda interna y psicológica, desentendiéndose de las luchas colectivas y de la defensa de los derechos civiles que garantizarían una autonomía real.
“La felicidad es un concepto psicológico, a menudo mercantilizado, que adormece; la libertad es un concepto político y ético que exige responsabilidad”.
El choque entre las expectativas y la realidad
El autor expone que basar la existencia en la búsqueda constante de un estado anímico positivo nos deja indefensos ante la crudeza de la vida real. Las fantasías y los anhelos individuales terminan por romperse cuando se enfrentan a la verdadera naturaleza del entorno:
“Vivías en los mundos de la felicidad y resulta que la felicidad se desvanece. La realidad sigue ahí y la realidad no siempre sonríe, no siempre te enseña los dientes en muchos casos”.
Sin libertad no hay bienestar real
Finalmente, el docente universitario defiende que es imposible experimentar una existencia plena o un bienestar auténtico si carecemos de la capacidad de elegir y gobernar nuestra propia vida. La falta de independencia debilita al ser humano y convierte cualquier intento de autorrealización en una ilusión: “Sin libertad, la vida se endurece rápidamente, Si eres consciente de la libertad que pierdes, de la libertad de la que careces, es difícil ser feliz en ese punto”.