
Para limpiar los vinilos, podríamos utilizar el método más rápido y extendido, que es cepillar su superficie con un cepillo de fibra de carbono antes de reproducir las canciones que contiene en su interior y siempre siguiendo los surcos con precaución, para no alterar la calidad del sonido.
No obstante, también hay otras maneras de limpiarlos algo más profesionales. Por ejemplo, mezclando agua destilada con algunas gotas de alcohol isopropílico y frotando esta mezcla de manera muy suave con un paño de microfibra por el vinilo para después dejarlo secando al aire. Es una técnica que puede venir muy bien para rescatar vinilos muy sucios, aunque en casos extremos podemos ponernos en contacto con tiendas especialistas en la materia que cuentan con máquinas específicas para limpiarlos.
Para limpiar el tocadiscos, el soporte sobre el que ponemos los vinilos, también debemos tener mucha precaución y utilizar elementos suaves como paños delicados, evitando siempre el uso de líquidos agresivos como el alcohol u otros productos de limpieza del hogar. Pero donde más cuidado debemos poner es en la aguja, ya que es ‘el corazón’ del aparato.
La aguja de los tocadiscos -también llamada estilús’-, es el elemento fundamental, ya que es la pieza que transmite el audio del disco al aparato. Para limpiarla deberías utilizar un cepillo específico para agujas, o en caso de no disponer de uno, un pincel. El truco está en encontrar un material suave con el que cepillar la punta de la aguja, siempre en el sentido en el que gira el vinilo.