
La pregunta que pueden hacerse muchos padres es cuándo debe hacerse esa primera revisión y cada cuánto hay que repetirla. Y lo cierto es que no hay que esperar necesariamente a que el niño tenga dificultades para ver.
El Institut Català de Retina (ICR) recomienda una revisión oftalmológica alrededor de los 18 meses. A esta edad, aunque el niño todavía no pueda explicar con claridad cómo ve, el especialista puede valorar diferentes aspectos de su visión y detectar problemas que conviene tratar cuanto antes.
En cambio, desde el Instituto Oftalmológico Fernández-Vega apuntan a los 3 o 4 años como un momento especialmente indicado para realizar una primera revisión, coincidiendo con el comienzo de la etapa escolar. A esta edad el niño suele colaborar mejor en pruebas como la medición de la agudeza visual o la graduación.
La revisión permite detectar problemas como la miopía, la hipermetropía, el astigmatismo, el estrabismo o la ambliopía, conocida popularmente como ojo vago. En este último caso, la detección temprana es especialmente importante porque el tratamiento resulta más efectivo durante la infancia.
Una vez realizada esa primera valoración, la frecuencia dependerá de la edad y de si existe algún problema visual. ICR recomienda revisiones oftalmológicas anuales a partir de los 3-4 años.
En niños en edad escolar y adolescentes que no presentan problemas de visión, sitúa la frecuencia entre los 12 y los 18 meses. Si existen antecedentes familiares de problemas visuales durante la infancia, aconseja mantener una revisión anual.
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