Revisión de la vista

¿Cuándo tienes que hacer a tu hijo la primera revisión de la vista? Esta es la edad recomendada

Un chequeo temprano puede detectar problemas de los que se aconsejan estar atentos

Alba García-Fogeda

Los problemas de visión no siempre son fáciles de detectar en los niños. Cuando son pequeños nuestros hijos, muchos todavía no saben explicar que ven borroso o que tienen dificultades para distinguir lo que está lejos. Por eso, una primera revisión de la vista de mano de los oftalmólogos puede ayudar a detectar alteraciones antes de interferir en su desarrollo.

La pregunta que pueden hacerse muchos padres es cuándo debe hacerse esa primera revisión y cada cuánto hay que repetirla. Y lo cierto es que no hay que esperar necesariamente a que el niño tenga dificultades para ver.

La primera revisión de la vista puede llegar antes de lo que imaginas

Niño con gafas
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El Institut Català de Retina (ICR) recomienda una revisión oftalmológica alrededor de los 18 meses. A esta edad, aunque el niño todavía no pueda explicar con claridad cómo ve, el especialista puede valorar diferentes aspectos de su visión y detectar problemas que conviene tratar cuanto antes.

En cambio, desde el Instituto Oftalmológico Fernández-Vega apuntan a los 3 o 4 años como un momento especialmente indicado para realizar una primera revisión, coincidiendo con el comienzo de la etapa escolar. A esta edad el niño suele colaborar mejor en pruebas como la medición de la agudeza visual o la graduación.

La revisión permite detectar problemas como la miopía, la hipermetropía, el astigmatismo, el estrabismo o la ambliopía, conocida popularmente como ojo vago. En este último caso, la detección temprana es especialmente importante porque el tratamiento resulta más efectivo durante la infancia.

¿Cada cuánto hay que hacer una revisión a nuestros hijos?

Graduación gafas
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Una vez realizada esa primera valoración, la frecuencia dependerá de la edad y de si existe algún problema visual. ICR recomienda revisiones oftalmológicas anuales a partir de los 3-4 años.

En niños en edad escolar y adolescentes que no presentan problemas de visión, sitúa la frecuencia entre los 12 y los 18 meses. Si existen antecedentes familiares de problemas visuales durante la infancia, aconseja mantener una revisión anual.

En el caso de los niños que ya tienen miopía u otros problemas de refracción, las revisiones deben ser, como mínimo, anuales y pueden necesitar una frecuencia mayor si la miopía avanza rápidamente.

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