Malú y Juanes

De Malú a Juanes: ¿Por qué la música de los 2000 se siente tan auténtica?

La forma de consumir canciones y la evolución de la industria ayudan a explicar este sentimiento

Alba García-Fogeda

Los primeros acordes de Toda de Malú, A Dios le pido de Juanes, Sin ti no soy nada de Amaral o Un violinista en tu tejado de Melendi siguen teniendo un efecto inmediato en millones de personas. Bastan apenas unos segundos para que aparezcan recuerdos, lugares, personas o momentos concretos. No significa necesariamente que la música de aquella época fuera mejor que la actual. Detrás de esa sensación hay explicaciones relacionadas tanto con el funcionamiento del cerebro como con la manera en la que se hacía y se consumía la música durante los años 2000.

Varios estudios sobre memoria y emoción coinciden en que existe una etapa especialmente importante para fijar recuerdos musicales. Entre la adolescencia y los primeros años de la edad adulta, el cerebro crea muchos de los recuerdos autobiográficos que después permanecerán durante décadas. Por eso, las canciones que han acompañado a la Generación Z durante esos años han quedado asociadas a vivencias personales y generan una conexión emocional especialmente intensa cuando vuelven a sonar.

 

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Cuando escuchar música en los 2000 era todo un ritual

A principios de los 2000 la relación con la música era muy diferente a la actual. Descubrir un nuevo lanzamiento implicaba esperar a escucharlo en la radio, ver el estreno del videoclip en televisión o acudir a una tienda para comprar el CD. La escucha era más pausada y, en muchos casos, se dedicaba toda la atención a un álbum completo. Las personas sentían que podían tocar la música con las manos.

Ese contexto también condicionaba la forma de componer. La radio y la televisión eran los grandes escaparates, por lo que las canciones buscaban quedarse en la memoria del oyente a través de estribillos muy reconocibles, melodías fáciles de recordar y estructuras pop muy definidas.

@edueus La Oreja de Van Gogh Lo Que Te Conté Mientras Te Hacías La Dormida 2003 #laorejadevangogh #lodvg #laorejadevangoghrosas #laorejadevangoghoficial #amaiamontero @laorejadevangogh ♬ Rosas – La Oreja de Van Gogh

Artistas como Malú, Juanes, Amaral, Melendi, Fito y Fitipaldis, La Oreja de Van Gogh o Antonio Orozco publicaron algunos de los temas más representativos de aquella década siguiendo esa filosofía. Canciones construidas para funcionar de principio a fin, con introducciones reconocibles, puentes, cambios de intensidad y finales que invitaban a volver a escucharlas.

La producción también apostaba por una mayor presencia de instrumentos reales. Guitarras, baterías, bajos o pianos convivían con sintetizadores y efectos digitales, dando lugar a un sonido que muchos identifican hoy como más «orgánico».

La industria también ha cambiado la forma de componer

La llegada del streaming y, más tarde, de plataformas como TikTok o Instagram ha transformado por completo el consumo musical. Hoy una canción puede descubrirse en apenas unos segundos mientras el usuario desliza el dedo por un vídeo tras otro.

@pauvisualss Capítulo 2 | TikTok y la forma en que ha cambiado por completo cómo toda una generación conoce y consume música #Industriamusical #tiktokmusic #musicaviral #GenZ #musica ♬ sonido original – Pau

Ese nuevo escenario ha influido en la composición. Cada vez es más habitual que los temas sean más cortos, que el momento más pegadizo aparezca al principio y que determinados fragmentos se diseñen para funcionar de forma independiente en vídeos de pocos segundos.

Eso no significa que la música actual tenga menos calidad. Simplemente responde a unas reglas diferentes. Si hace veinte años el objetivo era conquistar la radio o la televisión, hoy también es importante captar la atención de un oyente que dispone de miles de canciones al alcance de un clic.

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