
Existe una conducta que ya se ha normalizado en las reuniones familiares: preguntar a los menores si ya tienen novio o novia. Un gesto que, aunque pueda parecer de lo más habitual, puede tener consecuencias negativas en los más pequeños.
En este sentido, la psicóloga Núria Casanovas ha explicado los efectos de este tipo de cuestiones.
«No se les debe preguntar porque, si se hace, se está dando normalidad a algo que no lo es. Al preguntarles si tienen novio o novia, les hacemos pensar que debería ser así. Lo más correcto es hablar de sus emociones y de qué niños prefieren o cuáles les agradan, pero sin etiquetar«, explica la experta.
Además, advierte sobre los problemas derivados de la exposición constante a las pantallas, donde el tipo de información que consumen es difícil de controlar: «Esta sobreestimulación y sobreexposición puede confundirles y causarles mucha frustración. Son niños que no tienen tiempo de serlo; se les aboca a la sexualización, a mostrarse a través de las redes, a quererlo todo muy rápido. Sin embargo, el niño necesita escucharse a sí mismo y tener capacidad de reflexión y valores para saber gestionar una relación más adelante».
En el caso de que tu hijo asegure tener novio o novia sin que se le haya preguntado, lo más adecuado es aclarar que puede estar confundiendo los términos, sobre todo a edades tan tempranas: «No se debe decir ni sí ni no, ni prohibir, sino transmitir el valor de la reflexión a los niños. Eso les dará la sensación de ser escuchados y respetados, al mismo tiempo que se les invita a reflexionar sobre sus emociones».
Así que, si alguna vez has pensado en hacer este tipo de preguntas a tus hijos, es importante pensar antes de actuar.
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