
Saber si tu hijo estás siendo víctima de este problema o lo está pasando realmente mal no siempre es fácil. Sin embargo, la observación es crucial en esta situación. Es imprescindible que ante cualquier sospecha, observes más de la cuenta si se producen cambios bruscos en su humor, si pierde la motivación por los estudios o si, repentinamente aparecen enfermedades leves reiteradas como dolores de estómago o jaquecas, que pueden producirse por la somatización de la ansiedad que les puede generar a los pequeños la situación.
No hace falta que tengas claro que está pasando algo grave para sentarte con tu hijo a hablar. La comunicación es clave y mantener un vínculo comunicativo recurrente con el/ella puede ayudarnos en muchas ocasiones a cortar de raíz cualquier comportamiento violento sin que llegue a ser rutinario. Sin embargo, si sospechas algo y todavía no te has sentado a hablar con el/ella, es crucial que lo hagas. ¡Ojo! escuchando, dialogando sin juzgarle y transmitiéndole confianza.
Es fundamental recordarle a tu hijo que él no tiene la culpa de lo que sucede, que no hay nada malo en él o ella, pues el derecho al honor y al respeto es algo de lo que todos debemos de ser poseedores. Si averiguas que tu hijo esta sufriendo acoso por vías externas al centro educativo, como en los últimos años ocurre con el cyberbullying (bullying a través de la red), debes comunicar la situación al centro escolar de inmediato para trabajar de forma conjunta y coordinada en una solución efectiva.
Reforzar su autoestima reconociendo sus habilidades y darle una oportunidad de ampliar su circulo de amigos con actividades fuera del colegio puede ayudar demasiado. Incluso, animarle a apuntarse a algún campamento de verano temático donde pueda conocer a gente con sus mismos intereses puede hacerle conectar con otros niños.
Como comentamos, en casos de cyberbullying (ciberacoso), la confianza facilitará que acuda a ti si recibe comentarios o contenidos provenientes de internet que le generen malestar o incomodidad. Recomiéndale no responder a las agresiones, bloquear a los remitentes y guardar siempre los mensajes o fotos como prueba.
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