
Así lo explica Miguel Assal, técnico en emergencias sanitarias y divulgador de primeros auxilios, que ha vuelto a poner el foco en esta cuestión. Según señala, elegir un tono fácil de distinguir puede ayudar a localizar antes a un menor si se produce un accidente en una piscina o en la playa.
La razón es sencilla. Cuando el agua está en movimiento, los reflejos y el fondo pueden hacer que algunos colores prácticamente desaparezcan a la vista. En una situación de emergencia, esos segundos que se necesitan para encontrar a un niño pueden ser determinantes.
@miguelassal La vida de tu hijo puede depender del color de su bañador. . #salvarvidas #emergencias #primerosauxilios #urgencias #seguridad #prevencion #rescate ♬ sonido original – Miguel ASSAL
Uno de los principales colores señalados por los expertos es el azul. Es una tonalidad muy habitual en los bañadores infantiles, pero también puede convertirse en un problema de visibilidad. Al mezclarse con el tono del agua y el fondo de una piscina, resulta mucho más difícil distinguirlo, especialmente cuando hay movimiento.
El blanco tampoco sería una de las mejores opciones en determinadas circunstancias. Puede confundirse con los reflejos de la luz o con la espuma, especialmente en el mar. Los tonos oscuros, como el negro, también pueden perder contraste y confundirse con sombras o elementos del fondo.
Por eso, más que buscar un color concreto que garantice la seguridad, la recomendación pasa por escoger un bañador que contraste claramente con el entorno acuático.
¿Y qué colores son más fáciles de localizar? Los tonos llamativos, brillantes o fluorescentes son los que ofrecen un mayor contraste. Entre ellos aparecen el rosa, el amarillo, el naranja, el rojo y algunos verdes fluorescentes.
En una piscina llena de personas, además, identificar rápidamente el bañador puede ayudar a saber dónde está el menor. No significa que un determinado color evite por sí solo un ahogamiento, pero sí puede facilitar su localización si ocurre un accidente.
MÁS SOBRE: