Siesta

El peligro de las siestas por las mañanas: el hábito diario que los expertos relacionan con mayor mortalidad

Un estudio alerta de que alargar el descanso durante el día se asocia a un aumento del riesgo de muerte

Alba García-Fogeda

Dormir una siesta es, para muchos, uno de los pequeños placeres del día. Un descanso breve puede ayudar a recuperar energía, mejorar la concentración e incluso levantar el ánimo. Sin embargo, cuando las siestas se vuelven excesivas, especialmente durante la mañana, pueden convertirse en una señal de alerta para la salud.

Según un estudio del Mass General Brigham y el Rush University Medical Center (ambos en Estados Unidos), no solo importa dormir, sino cuánto y cuándo se hace. Este ha sido publicado en JAMA Network Open y ha analizado la relación entre las siestas y el estado físico.

Los datos apuntan a que las siestas prolongadas o repetidas a lo largo del día podrían estar asociadas a un mayor riesgo de mortalidad. En concreto, se ha observado que aquellas personas que duermen durante periodos largos fuera del descanso nocturno presentan más probabilidades de sufrir problemas de salud.

¿Cuándo sabemos que hemos dormido demasiadas siestas?

Los expertos coinciden en que una siesta corta, de entre 20 y 30 minutos, puede ser beneficiosa. El problema aparece cuando ese descanso se alarga más de la cuenta o se convierte en algo habitual varias veces al día.

Dormir más de una hora durante el día, especialmente por la mañana, podría estar relacionado con enfermedades cardiovasculares, deterioro cognitivo o una peor salud general. No se trata de una causa directa, pero sí de un indicador que merece atención.

Cama dormir cojín tiktok
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En este sentido, los investigadores advierten que las siestas excesivas podrían ser un reflejo de otros problemas subyacentes, como trastornos del sueño, fatiga crónica o enfermedades no diagnosticadas.

Una señal que no conviene ignorar

Especialmente en personas mayores, dormir en exceso durante el día podría estar vinculado a un deterioro progresivo de la salud. Algunos análisis han encontrado una relación entre estas siestas largas y un mayor riesgo de desarrollar enfermedades o de empeorar condiciones ya existentes.

Además, alterar los ritmos naturales de sueño puede afectar al descanso nocturno, creando un círculo difícil de romper: se duerme peor por la noche, se necesita más descanso durante el día y, con el tiempo, el organismo pierde su equilibrio.

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