Sebastián Yatra

¿Es ‘Tacones rojos’ la hermana perdida de ‘Traicionera’? Sebastián Yatra explica por qué

Dos canciones separadas por los años que marcaron un antes y un después en su carrera

Alba García-Fogeda

¿Qué tienen en común una canción de desamor publicada en 2016 y un tema que llegó cinco años después? Según Sebastián Yatra, mucho más de lo que parece. El colombiano ha explicado que Tacones rojos guarda una relación muy especial con Traicionera, hasta el punto de definirla como su «hermana perdida». Para el artista, ambas forman parte del grupo de canciones que han marcado un antes y un después en su carrera.

La reflexión llegó con motivo del décimo aniversario de Traicionera, el éxito que cambió el rumbo de su trayectoria. Al recordar aquel momento, el colombiano reconoció en una entrevista con la revista Rolling Stone que tanto esa canción como Tacones rojos ocupan un lugar privilegiado en su música. Junto a No hay nadie más, son los temas que considera más significativos de todo su repertorio.

Dos canciones, dos etapas de Sebastián Yatra y una misma conexión con el público

Traicionera vio la luz en 2016 y supuso uno de los grandes puntos de inflexión para Sebastián Yatra. La canción impulsó su proyección internacional y se convirtió en uno de los títulos más representativos de sus primeros años de carrera.

Con una mezcla de pop y sonidos urbanos, el tema relataba una historia de desamor que conectó rápidamente con el público y ayudó a consolidar el nombre del colombiano dentro de la música latina.

Cinco años después llegó Tacones rojos. Con una producción más cercana al pop y una letra mucho más optimista, la canción mostró una faceta diferente del artista y volvió a convertirse en un éxito internacional. Su estribillo pegadizo y su tono desenfadado la llevaron a sonar en radios y listas de reproducción de todo el mundo.

Aunque las separan cinco años y estilos diferentes, Yatra cree que ambas comparten la misma esencia. «Cada una en su género, ha sido de todas las generaciones», explicó. «Han sido transversales y lograron gustarle al abuelito, pero al niño también y a los adolescentes que solo les gustan las cosas cool y de moda. Fue un momento de conexión colectiva».