muerte por pena

¿Existe la muerte por pena? Los psicólogos lo aclaran

Los riesgos de un duelo prolongado

Adriana Díez

La reciente noticia sobre la muerte de la cineasta y autora de Persépolis, Marjane Satrapi, ha generado cierta confusión entre la opinión pública, al plantearse si es posible morir a causa de la tristeza o del duelo emocional.

Según el comunicado de su familia, la historietista dejaba este mundo «poco más de un año después del fallecimiento de Mattias Ripa, su esposo y el amor de su vida», lo que ha reavivado el debate en torno a las consecuencias reales del sufrimiento emocional en la salud.

¿Existe la muerte por pena?

Según el psiquiatra Juan Carlos Pascual Mateo, este tipo de muerte hace referencia a los efectos que un impacto emocional extremadamente negativo puede tener sobre el organismo:

«Los estados emocionales repercuten a nivel físico. Hay una afectación del eje hipotalámico-hipofisario-adrenal [un sistema neuroendocrino que regula la respuesta del cuerpo al estrés], aumenta el cortisol y puede haber repercusión en el sistema inmune, que se vuelve más deprimido y vulnerable. Todo ello predispone más a fallecer por alguna enfermedad. No te mueres de tristeza, sino de otra causa médica«.

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Por otro lado, el profesor titular de Psiquiatría en la Universidad de Alcalá, Guillermo Lahera, señala que la existencia de un duelo prolongado tras la pérdida de un ser querido puede provocar un importante desgaste físico y mental en la persona:

«Su clínica se parece mucho a la depresión mayor y, a veces, al estrés postraumático; se asocia, como estas, a mayor mortalidad por causa física. La clave no está en la intensidad o duración del dolor, sino en su rigidez. Al no haberse producido la transformación que implica el duelo adaptativo, el mundo interno queda ‘fijado’ a la presencia del ausente y sanar puede vivirse como una forma de ‘traición’ al fallecido».

Por otro lado, existe el conocido síndrome del corazón roto o síndrome de Tako-Tsubo, que, según la Fundación Española del Corazón, sí presenta evidencia de que el sufrimiento asociado a una ruptura sentimental o al fallecimiento de la personas que amamos puede afectar directamente al organismo: «El 85% de los casos reportados son mujeres posmenopáusicas [en esta etapa han perdido la protección cardiovascular que aportan los estrógenos], con estrés emocional o físico repentino e inesperado, lo que provoca una liberación excesiva de adrenalina que puede dañar temporalmente el corazón en algunas personas«.

En definitiva, la causa de un fallecimiento no es literalmente la pena o la tristeza en sí misma, sino los efectos físicos y psicológicos que pueden derivarse de estos estados emocionales. En cualquier caso, siempre es fundamental consultar a un especialista.

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