Rozalén

La doble raíz de Rozalén: tradición religiosa y espíritu rockero

La artista manchega repasa en el pódcast 'Txirula Musik' sus inicios e influencias

Alba García-Fogeda

Rozalén ha mirado al pasado para poner el foco en sus orígenes con un relato que explica su identidad musical: una combinación de tradición religiosa y espíritu rockero. En su paso por el pódcast Txirula Musik, la artista ha dibujado el mapa sonoro que la ha acompañado desde niña, donde conviven las costumbres, la espiritualidad y el rock más crudo.

La manchega ha hablado con total naturalidad de la procedencia de su música y de sus comienzos en la industria sonora. Su historia comienza en una iglesia obrera, un espacio que, más allá de lo religioso, fue su primer contacto con la música. Allí empezó a cantar y a tocar la guitarra: «Conocí a Simon y Garfunkel también por el Padre Nuestro».

Un inicio poco habitual dentro de la industria musical actual, marcada por realities musicales y otras formas de darse a conocer. La albaceteña forma parte de una generación que encontró en estos espacios su primera escuela artística.

 

Ver esta publicación en Instagram

 

Una publicación compartida de Txirula Musik (@txirulamusik)

Del folklore al pogo: la adolescencia de Rozalén marcada por el rock

Si la infancia estuvo marcada por la música popular y familiar, la adolescencia supuso un giro radical. Rozalén se sumergió en el rock, el rap y el punk, construyendo una mezcla que hoy sigue definiendo su sonido.

Bandas como Los Suaves, protagonistas de su primer concierto, o Extremoduro forman parte de esa personalidad que ha ido forjando poco a poco. A ellas se suman nombres como Platero y Tú, Boikot o Kortatu, referencias clave de una época en la que el directo y los festivales marcaron su forma de entender la música.

En ese recorrido, el festival Viña Rock en Villarrobledo aparece como un punto de inflexión. Allí vivió sus primeros conciertos y ese contacto directo con el público que, años después, se convertiría en su profesión.

Vocación tardía y mirada realista

A pesar de esa conexión temprana con la música, Rozalén nunca pensó que sería su camino principal. Durante años lo entendió como un complemento, algo que «podría ayudarle a vivir», pero no como un destino claro.

Esa visión explica también su relación actual con la industria. Una mirada consciente, sin compromisos, donde incluso contempla con naturalidad la posibilidad de dejar los escenarios si llega el momento.