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Las consecuencias de comparar a tu hijo con otros niños, según los expertos

Los riesgos de esta práctica durante la infancia

Adriana Diez

Durante la infancia, la comunicación con nuestros pequeños es fundamental para su desarrollo. Por ello, es importante tener claro lo que se debe y lo que no se debe decir, sobre todo si recurrimos a las comparaciones con otros niños.

En este contexto, la psicóloga infantil-juvenil Belén Robles ha explicado que: «Puede parecer inocente, incluso motivador, pero la comparación normalmente tiene el efecto contrario, porque el mensaje que recibe el niño es que le falta algo y no vale lo suficiente».

Niños colegio
Niños colegio I Getty

Las consecuencias de comparar a tu hijo con otros niños

Según la psicóloga Diana González, utilizar las comparaciones para afrontar diversos aspectos de la infancia es algo de lo más común: «La educación suele estar muy basada en la comparativa y el juicio constante, y los padres caen de forma automática en la costumbre de utilizarla como herramienta para conseguir resultados rápidos con los hijos, a través de mensajes como: ‘Mira cómo lo hace tu primo…'».

Para González, el único método que podría favorecer el desarrollo emocional de nuestros hijos sería compararlos consigo mismos: «El planteamiento adecuado es desde cómo se está acercando a lo que le hace sentir bien, como forma de superación. Y se le puede ayudar con reflexiones como: ‘¿Te acuerdas de que antes te costaba mucho y ahora lo haces con mucha facilidad?’. De esta forma, se consigue que tenga una sensación real de progreso y empoderamiento».

De lo contrario, podría fomentar sus debilidades e inseguridades, haciendo creer al menor que es inferior al resto o incluso generando enfrentamientos con familiares o amigos: «Se trata de ver a los demás como aliados, por ejemplo, a la hora de trabajar en equipo en el colegio para obtener mejores resultados, y que cada uno aporte lo que mejor se le da».

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