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Llega el calor y vuelven las avispas y abejas: Todo lo que necesitas saber para protegerte de las picaduras
Con la subida de las temperaturas la prevención es indispensable para disfrutar sin sustos
Los días son más
largos y el
sol está empezando a pegar fuerte últimamente… Y es que tras un invierno
lluvioso, viene
la floración y consigo
la primavera, donde las
abejas y las
avispas empiezan a ser las protagonistas de la estación. A pesar de que estos insectos son vitales para nuestro ecosistema, su presencia también puede despertar
el miedo de muchos por sus temidos aguijones.
Para la mayoría de nosotros, un picotazo no pasa de ser un dolor agudo y algo de hinchazón. Sin embargo, para quienes sufren alergia al veneno de estos insectos, la situación puede ser mucho más seria. Según los expertos de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), las proteínas del veneno pueden desencadenar reacciones que van desde una gran inflamación local hasta un choque anafiláctico (reacción alérgica mortal).
Saber si somos alérgicos es fundamental para nuestra
tranquilidad. Normalmente, nuestro cuerpo genera anticuerpos tras una primera exposición, por lo que debemos estar atentos si, tras una picadura previa, la reacción fue exagerada. Si notas
dificultad para respirar,
mareos o
hinchazón que se extiende rápidamente por el cuerpo, es crucial que
busques atención médica de inmediato.
Abejas: evitar sus problemas
Para evitar llamar la atención de estos insectos, lo ideal es no utilizar perfumes muy intensos o lacas cuando vayamos de excursión al campo. También es muy recomendable evitar la ropa de colores excesivamente brillantes o florales, ya que las abejas podrían confundirnos con una fuente de néctar y arrimarse mas de la cuenta.
Otro consejo de oro que te damos es que intentes
no caminar descalzo por zonas de césped. Es muy fácil pisar alguna sin querer. Si no te ha pasado, seguro que has oído hablar de un caso similar de alguien en la piscina. Si alguna decide revolotear cerca de ti, lo mejor es que
mantengas la calma. Por último, evita los movimientos bruscos y el típico manotazo, ya que sólo suelen picar cuando se sienten amenazadas.