Leer en el Metro

¿No sabes qué leer en el metro? Las 10 obras que te podrás terminar en un par de viajes

Para leer en el metro uno de los mejores géneros es el teatro

Paula Calamonte

Muchas veces en el metro sentimos que estamos perdiendo el tiempo o que lo estamos empleando en mirar vídeos irrelevantes en las redes sociales. Por eso, la mejor manera no tener ese remordimiento es utilizar esos paseo para leer algo ligero, fácil de leer y con una trama entretenida para que te entren ganas de seguir leyéndolo cuando vuelvas en el metro a tu casa.

En el metro, el mejor entretenimiento es un buen libro

Con esas características nos damos cuenta de que las mejores lecturas para el metro son las obras de teatro. Esos textos son sencillos de leer, tienen una trama clara y entretenida, es un formato pequeño, así que te coge en todas partes, y puedes terminarte el libro en un par de trayectos de metro. Aquí te traigo diez libros sencillos y divertidos que son perfectos para las vuelta de metro del trabajo.

La piedra oscura, de Alberto Conejero

Una obra intensa y profundamente humana que gira en torno a la memoria histórica y la identidad. Conejero construye un diálogo íntimo entre dos personajes encerrados en una habitación, lo que facilita una lectura fragmentada sin perder la tensión emocional. Su lenguaje poético y su ritmo sostenido la convierten en una excelente opción para trayectos cortos.

Una buena opción para el metro es Ushuaia, de Alberto Conejero

En esta pieza, Conejero explora el pasado y la necesidad de redención a través de un encuentro entre dos personajes en un remoto paraje. La obra avanza mediante escenas breves y cargadas de significado, lo que permite leerla por partes sin perder la profundidad de la historia.

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Himmelweg, de Juan Mayorga

Una de las obras más potentes del teatro español contemporáneo. Mayorga reflexiona sobre la manipulación a través de escenas precisas y muy visuales. Su estructura clara permite detener la lectura en cualquier momento y retomarla sin dificultad, aunque su impacto emocional perdura.

Para el metro, El chico de la última fila, de Juan Mayorga

Una obra ágil que mezcla realidad y ficción a través de la relación entre un profesor y un alumno con un talento inquietante para observar a los demás. Sus escenas cortas y su tono casi narrativo hacen que se lea con fluidez, perfecta para el metro.

El método Grönholm, de Jordi Galceran

Ambientada en una entrevista de trabajo poco convencional, esta obra combina humor, tensión y giros constantes. Su ritmo y su estructura en escenas rápidas la convierten en una lectura ideal para trayectos urbanos.

Burundanga, de Jordi Galceran

Una comedia disparatada que juega con el enredo y el humor de situación. Su lenguaje directo y su ritmo vertiginoso permiten leerla en fragmentos sin perder el hilo, perfecta para desconectar durante el viaje.

Historia de una escalera, de Antonio Buero Vallejo 

Buero retrata varias generaciones de vecinos a través de escenas breves y muy humanas. La claridad de su estructura y la cercanía de los personajes permiten avanzar sin esfuerzo, incluso con interrupciones del metro.

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Una obra breve y reflexiva para el metro es Las bicicletas son para el verano, de Fernando Fernán Gómez 

Una obra que muestra la vida cotidiana durante la Guerra Civil española. Su tono costumbrista y sus escenas cortas facilitan una lectura pausada y fragmentada, ideal para trayectos breves.

Bodas de sangre, de Federico García Lorca

Una tragedia poética que combina simbolismo, emoción y un lenguaje poderoso. Cada escena permite disfrutarla incluso en lecturas breves, como si fueran poemas dramáticos independientes.

La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca

Una obra que se desarrolla en un único espacio y con un ritmo muy marcado. Su estructura compacta y sus diálogos afilados permiten leerla por partes sin perder la atmósfera opresiva que la define.

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