
La palabra ‘catarsis’ se usa en psicología para describir la liberación de emociones intensas. Puede ocurrir hablando con alguien, llorando o expresando lo que sentimos. Pero también puede suceder mientras dormimos. Durante el sueño, especialmente en la fase REM, el cerebro revisa experiencias recientes y las conecta con recuerdos y emociones. En ese proceso pueden aparecer sueños muy vívidos.
Muchas veces esos sueños no son agradables: discusiones, momentos de tensión o situaciones que generan miedo o tristeza. Sin embargo, no siempre significan algo negativo. Para los especialistas como Francisco Llorente, psicólogo clínico y director de la Escuela de Psicología Profunda Walter Odermatt, pueden ser una forma de procesar lo que sentimos para que no se quede ‘atascado’ en la mente.
A todos nos ha pasado alguna vez. Por ejemplo, imagina que has tenido un día complicado en el trabajo: una discusión con un compañero, un proyecto que no sale bien o la sensación de que todo se acumula. Esa noche puedes soñar que vuelves a discutir o que intentas resolver un problema parecido.
Al despertar, quizá recuerdes el sueño con claridad e incluso con cierta intensidad emocional. Pero, curiosamente, también es posible que te levantes más tranquilo o con la mente más despejada. Esa sensación podría ser una señal de que el cerebro ha utilizado el sueño para procesar la tensión del día anterior.
Los expertos explican que soñar forma parte del sistema natural que tiene el cerebro para gestionar experiencias. Mientras dormimos, la mente revisa lo vivido, reduce la carga emocional y ayuda a que los recuerdos se integren de una forma más equilibrada.
Por eso, aunque algunos sueños puedan resultar incómodos o extraños, no siempre son motivo de preocupación. En muchos casos cumplen una función importante: permitir que nuestras emociones encuentren una salida.
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