
Antes de nada, hay que valorar la situación. Un animal que parece abandonado podría simplemente haberse perdido y, además, encontrarse asustado. Por ello, no conviene perseguirlo, acorralarlo ni realizar movimientos bruscos, especialmente si se encuentra cerca de una carretera.
Si permite que nos acerquemos, podemos intentar llevarlo hasta un lugar seguro y ofrecerle agua si la necesita, especialmente durante los días de altas temperaturas. Si está herido, se muestra agresivo por miedo o no es posible aproximarse con seguridad, lo más recomendable es solicitar ayuda profesional. También podemos comprobar si lleva una chapa con algún teléfono o dato que permita localizar rápidamente a su familia.
El siguiente paso es averiguar si está identificado. Un centro veterinario, la Policía Local, la Guardia Civil o un centro de acogida pueden comprobar mediante un lector si tiene microchip y tratar de localizar a su responsable. Este pequeño dispositivo puede cambiar por completo la historia, y según el último estudio de Fundación Affinity, un perro o gato correctamente identificado tiene entre cuatro y cinco veces más posibilidades de regresar a casa.
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Si no tiene identificación o no se consigue localizar a su familia, se puede contactar con los servicios municipales correspondientes o con una protectora de la zona para recibir indicaciones sobre los siguientes pasos. Por su parte, si presencias directamente cómo alguien abandona a un animal, la situación es diferente, avisa a las autoridades y facilita toda la información que pueda ayudar a esclarecer lo ocurrido.