
Lejos de ser un fallo del organismo, según el psicólogo David Mesalles, la ansiedad es una respuesta emocional normal que forma parte de nuestro sistema de supervivencia. Es una señal interna que se activa cuando percibimos una posible amenaza, aunque no sepamos muy bien cuál, y que prepara el cuerpo y la mente para reaccionar con rapidez. En términos sencillos, es como una alarma que intenta protegernos antes de que ocurra algo.
A diferencia del miedo, que aparece cuando el peligro es evidente, la ansiedad suele nacer de situaciones más difusas. Lo que podría pasar, lo que imaginamos o lo que no sabemos controlar. Esta falta de claridad es precisamente lo que hace que a veces nos cueste gestionarla.
Para entender mejor cómo funciona esta emoción, una fábula del escritor Augusto Monterroso ofrece una imagen que ayuda a comprender todo esto. En ella, un león y un conejo se encuentran en la selva y reaccionan de forma muy distinta ante la tensión del momento. El león ruge, se agranda y trata de imponer su presencia; el conejo, observa la situación y decide alejarse.
Según el psicoanalista que presencia la escena, el comportamiento del león no es una muestra de valentía, sino todo lo contrario. Su rugido es una muestra de ocultar el miedo. El conejo, sin hacer ruido, actúa con calma y se protege alejándose del peligro.
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