Sara Carbonero reaparece con sus hijos y confiesa la secuela que aún sufre tras su hospitalización

La periodista retoma su rutina acompañada de sus hijos mientras confiesa que está recuperándose

Alba García-Fogeda

Sara Carbonero ha compartido cómo se encuentra semanas después del complicado episodio de salud que la mantuvo ingresada durante once días en Lanzarote. La periodista, de 42 años, ha reaparecido en redes sociales para contar que poco a poco está regresando a su día a día, aunque todavía no se encuentra al cien por cien.

Este fin de semana, la comunicadora retomaba uno de sus planes favoritos: acompañar a sus hijos, Martín y Lucas, a sus respectivos partidos de fútbol. Ambos juegan en las categorías inferiores del Real Madrid y, curiosamente, los dos ocupan la posición de portero, siguiendo los pasos de su padre Iker Casillas, exjugador y leyenda del equipo blanco.

«Dejo constancia por aquí de la tarde en la que volví a hacer otra de las cosas que más me gustan. Acompañar a mis pollitos a los campos de fútbol«, escribía junto a varias imágenes desde las instalaciones deportivas. Martín, que milita en el Alevín A, logró junto a su equipo una contundente victoria por 8-0 frente al Carabanchel, mientras que Lucas también celebró un 6-0 ante La Rozas.

La secuela que arrastra Sara Carbonero tras su hospitalización

 

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Fue a principios de enero cuando la periodista tuvo que ser ingresada de urgencias en un centro médico de Lanzarote tras sufrir un fuerte dolor abdominal. La gravedad del episodio hizo que incluso pasara por la UCI, lo que deja constancia del importante susto que vivió tanto ella como su entorno.

Ahora, ya en casa y centrada en su recuperación, ha querido ser transparente sobre cómo se encuentra: «He confirmado que me canso bastante subiendo escaleras (de momento)», reconocía dejando claro que la fatiga es una de las secuelas que todavía arrastra.

Aun así, Sara se muestra agradecida por poder volver a disfrutar de la rutina. Desde la terraza de la cafetería de las instalaciones, compartía también un momento de calma al sol junto a sus amigas. «Bendita cotidianidad», escribía.