
Entrenar el cerebro no requiere grandes sacrificios, sino un poco de constancia y ganas de cuidarse. A continuación, te detallamos los 6 hábitos fundamentales recomendados por la Universidad de Harvard para blindar tus neuronas y frenar el deterioro cognitivo:
El ejercicio físico constante es mucho más que una ayuda para estar en forma. Al hacer deporte no solo cuidas el corazón o reduces el estrés, la ansiedad y el insomnio, sino que construyes un auténtico escudo protector para el cerebro. Esta práctica es clave para mejorar la memoria y resulta especialmente beneficiosa en personas con predisposición genética al Alzheimer.
Llenar el plato con frutas, verduras, cereales integrales, legumbres, frutos secos y aceite de oliva – complementados con pescado, aves y lácteos – protege tu sistema cardiovascular y frena de forma directa el desgaste de la memoria, impidiendo que los pequeños despistes vayan a más.
La ciencia es clara con respecto a las bebidas alcohólicas: cuanto menos, mejor. Superar los límites recomendados incrementa en un 22% el riesgo de desarrollar Alzheimer con respecto a quienes no beben. El consenso médico actual sugiere reducir su consumo al mínimo para no poner en riesgo la agilidad mental.
Dormir lo suficiente no es un lujo, sino una necesidad biológica. Durante la noche, el cerebro entra en una fase clave donde fija los aprendizajes del día y consolida las vivencia en la memoria. Quienes no descansan lo suficiente rinden peor en las pruebas cognitivas.
La mente necesita entrenamiento para no oxidarse. Leer, escribir, resolver pasatiempos, disputar partidas de juegos de mesa, debatir o tocar un instrumento reduce a la mitad las probabilidades de sufrir deterioro cognitivo en la madurez.
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