Si dudas, no te precipites. ¡Piénsalo dos veces! No seas impulsivo y frena a tiempo

27/04/2016, a las 20:00


Las dudas no implican necesariamente que estemos abocados al fracaso. Ni si quiera un tropiezo inoportuno es determinante para redirigir la relación al punto y final. Es muy común, sobre todo cuando la pareja se instaura en una rutina, que pueda saltar el resorte de la inseguridad. Quizá por temor, quizá por falta de confianza, o por ambos. La consecuencia en este tipo de contratiempos hace que uno de los dos o la propia pareja, empiece a observar el idilio con recelo, y crea que éste se verá afectado de por vida, porque el verdadero código de barras de la relación ya se ha mostrado y no hay marcha atrás. Ni se debe buscar el extremo negativo frente a lo irreversible, ni tampoco vivir la vida en la apariencia de una falsa felicidad, y todo porque no se quiere ver lo que esconde la verdadera realidad. Hombres y mujeres buscamos un amor que nos una y vea crecer nuestras expectativas de vida y no la renuncia total en detrimento de uno, o de los dos. Si se trabaja en equipo, la relación hará crecer a ambos y ambos conseguirán alcanzar aquellos puntos comunes que se consolidarán en un proyecto a largo plazo y en el que habrá también nuevos miembros, si así lo desean. Lo ideal es que todo fluya de forma natural, y si algo no encaja, no escatimar ni en esfuerzo, ni en convencimiento para que el viaje merezca la pena y si hay que ceder en algo por contentar a la pareja, que sea real y de mutuo acuerdo. De ahí que los dos busquen una historia en la que también puedan disponer de libertad para conservar su propio espacio, pudiendo compartir esferas comunes y otras independientes. Se trata de formalizar una relación constructiva en la que la evolución y el crecimiento como personas sea la base de la felicidad. Si además la persona elegida inspira la confianza y el bienestar verdaderos, con amistad y amor, la experiencia será única y no habrá lugar para terceras personas y menos aún, para conflictos irreversibles. Porque en el fondo, todos queremos lo mismo. Ser felices y mejor, si es en buena compañía…

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