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Los peores títulos de las canciones de Shakira, Bisbal o Alborán

12/09/2017, a las 10:59

Shakira, autora de algún título desafortunado


Hay canciones que nos encantan y que, sin embargo, tienen un título que no termina de convencer a los fans o que no hace justicia al resto de la composición. O que, directamente, es un despropósito.

¿Ejemplos? En la última década hay unos cuantos que nos llevan a pensar que sus artistas no estaban muy inspirados cuando los idearon.

Aquí va nuestra lista de títulos horrorosos (o poco afortunados) que esperamos ampliar con tus sugerencias.

Antes que no – David Bisbal

Aunque nos hemos aprendido de memoria el single del almeriense, seguramente a muchos les rechina este título próximo a la elipsis (el cantante siempre ha sentido debilidad por los titulares de pocas palabras, como Silencio, Por primera vez o Dígale).  Demasiado adverbio y ningún sustantivo onírico y bello. Nos gusta más ese poético Hijos del mar.

‘Waka waka’ – Shakira

De acuerdo que el Chikilicuatre triunfó (al menos, en términos de popularidad en España, no tanto en Eurovisión) con una canción desternillante titulada El Chiki chiki. ¡Pero era broma! El Waka waka, en cambio, era la canción oficial de la Copa Mundial de la FIFA 2010.

‘Te necesito’ – Amaral

Se trata de una cuestión de falta de originalidad: además de la de los zaragozanos, hay una docena de canciones con el mismo título.

‘Me rehúso’ – Danny Ocean

El spanglish permite muchas licencias, pero este ‘me rehúso’… clama al cielo.

‘Tanto’ – Pablo Alborán

No es que sea para llevarse las manos a la cabeza, pero da la impresión de que el artista no se lo ha pensando dos veces antes de elegirlo. Con las letras tan emotivas que escribe, se echa en falta un titular más elaborado.

‘Poco’ – Paula Rojo

Porque si hemos incluido Tanto de Alborán, hay que incluir también este Poco. Por justicia y por las mismas razones.

‘Montarla’ – Miguelito

Un reggaeton cantada por un niño de 7 años. Por razones obvias.

‘Sudor’ – Thalía

Lo que pretende ser un ejercicio de sensualidad, se queda en un amago cutre. Más aún al seguir leyendo una letra que habla de ese «sudor en la frente» y del aire acondicionado.

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