Los códigos QR pueden poner en riesgo nuestra privacidad al escanear la carta de un restaurante

Guss González

Como consecuencia de la pandemia y las medidas de distanciamiento social, se ha vuelto muy habitual que los bares, cafeterías y restaurantes ofrezcan su carta a través de códigos QR que podemos escanear fácilmente con el móvil. Muchos usuarios ven con buenos ojos esta iniciativa y se han acostumbrado a su uso, cada vez más popular.

Pero ojo… que tras la tecnología QR se puede esconder un sofisticado sistema de rastreo que analiza el comportamiento de los clientes recopilando, en algunos casos, datos sensibles y protegidos, como los datos personales, el historial de pedidos, el correo electrónico y el número de móvil.

Un data-set, como denominan los profesionales del sector a un conjunto de datos cualificados, muy suculento para empresas de publicidad y estudios de mercado, que se hacen con esta información en un gesto, escanear un QR con tu móvil, que aparentemente no podría ser más inocente.

Según el estudio de 2020 publicado por la empresa especializada Mobileiron, el 34% de los usuarios admiten que no el uso de este tipo de códigos no suscitan ninguna preocupación sobre la privacidad de sus datos. Un porcentaje que sorprende sobre todo si tenemos en cuenta los riesgos que la Oficina de Seguridad del Internauta ya advertía, como que al escanear el código podemos ser redirigiros a URL maliciosas.

 

Los códigos QR y las malas prácticas de rastreo

 

En un extenso artículo publicado por el New York Times se advierte que los QR pueden llegar a ser utilizados por los responsables de marketing de otras empresas, elaborando publicidad segmentada. Los inocentes códigos pueden llegar a constituir un sistema de rastreo mucho más complejo y que consideraría nuestros hábitos en el mundo offline a la hora de acudir a una cafetería o un restaurante.

La actual política de privacidad no contempla nada concreto sobre esta circunstancia, facilitando así que los restaurantes puedan utilizar los datos a su antojo o incluso compartirlos y venderlos a un tercero.

Pero no todos los QR son iguales. Lo más frecuente es que su uso simplemente nos envíe a una web o un archivo donde vamos a encontrar la carta del restaurante. Pero en otros casos, se están implementando complejos sistemas de rastreo digital, capaces de obtener todo tipo de datos sensibles en el momento en el que leemos el QR de la carta.

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