Trata de sanar el síndrome del impostor con estos sencillos trucos.

8 Consejos para combatir el síndrome de la impostora

Descubre cómo combatir este síndrome introduciendo en tu día a día nuevas dinámicas

Teresa Moreno

Si al levantarte cada mañana eres de las que piensa que no eres suficiente y que todo lo que has conseguido ha sido producto del azar, una mera coincidencia, estás sufriendo el síndrome de la impostora.

No es un problema médico, es más bien una dificultad personal momentánea que nos imposibilita disfrutar de la satisfacción de nuestros logros y pueden deberse a diversos condicionantes. Este fenómeno afecta tanto a mujeres como hombres, pero suele ser el público femenino el que mayoritariamente tiene que lidiar con este problema por la famosa brecha salarial, según un estudio de género en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM). 

Puedes tener un currículo brillante. Puede que allá donde pases te elogien por tu esfuerzo y tu trabajo y puede que, también, sientas que no eres merecedora de todo ello, que no vales y que hay muchos perfiles mejores que el tuyo, que tengas miedo a defraudar y a no dar la talla y un largo etcétera.  Sí has pensado en esto más de una vez es que estás empezando a padecer el síndrome de la impostora.


A priori es algo sencillo que podrías solventar con algunas prácticas diarias, sin embargo, si no pones remedio acabará afectando a las distintas áreas de tu vida. Así que, si estos pensamientos van y vienen empieza a poner en marcha, desde hoy algunos de los consejos para combatir el síndrome de la impostora, que te proponemos a continuación.  

¿Cómo superar el síndrome de la impostora? 

 

Aprende a identificar algunos pensamientos y prácticas negativas, que antes no hacías y que ahora, se han convertido en algo recurrente. Después, pon en práctica en tu día a día estos consejos para erradicar el síndrome de la impostora y verás como, poco a poco, consigues romper con esa vocecilla interior que te impide disfrutar y sentir tus propios éxitos.

1. Estar decidida con el cambio

Hablar sobre lo que te ha hecho sufrir e identificar los pensamientos negativos es el primer paso para empezar a trabajar este problema. Trata de dejar atrás los malos hábitos y entrena tu mente para ver las cosas con diferentes perspectivas.

2. Abandonar tu vena perfeccionista

Es otro de los pasos para tratar de ser más flexible contigo misma y no exigirte tanto. No hay que olvidarse que nadie es perfecto y, por tanto, tú tampoco. Así que, priorízate, sé más amable contigo y valora siempre todo en conjunto, como en una balanza. 

3. Deja de compararte

Este es probablemente uno de los puntos más difíciles de conseguir. Siempre se tiende a idealizar a alguien y eso genera unas expectativas inalcanzables en su mayoría, lo que provoca una gran frustración. Así que, piensa siempre en tu camino y en tus objetivos, no dejes que el camino de otros te condicione llegar al tuyo. No todos tienen las mismas circusntancias ni se encuentran en un momento personal favorecedor.

4. Permítete sentir el éxito

Acepta que has llegado ahí por tu esfuerzo, por tu trabajo y por todos tus méritos y deja que otros te feliciten y tengan elogios contigo. No pongas excusas y disfruta recibiendo esos feedbacks positivos. 

5. Organiza un plan para avanzar

Si te da pánico el reconocimiento, planea cuáles son tus logros a alcanzar y traza un pequeño camino para conseguirlos. Esto te ayudará a visibilizarlos y a dejar de echar balones fuera. Potencia más tus puntos fuertes y no te centres solo en los débiles. Aprende a sopesar todo y no solo lo malo.

6. Traza alianzas

El éxito se disfruta más cuando es compartido. Busca en el equipo a aquellas personas con las que mejor te entiendas y remad para avanzar conjuntamente y evita a seres tóxicos, que te dificulten andar en tu camino. 

7. Explica cómo te sientes

Exterioriza las emociones con gente de tu entorno, donde te sientas segura, incluso dentro del entorno laboral porque habrá personas que, como tú, hayan experimentado también el síndrome de la impostora. Hablar de lo que te pasa ayuda a validar emociones y más, cuando te sientes acompañado. 

8. Apoyarte en un mentor

Recurrir a alguien de tu empresa o que esté especializado en tu misma rama podría brindarte pequeños tips para el día a día y así hacerlo más llevadero. Incluso, puede entenderte y brindarte apoyo y algún que otro consejo para combatirlo.

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