Todo lo que te queda por hacer a los 50 años, ¡el mejor momento para exprimir la vida!

Porque te encuentras en el ecuador de la misma y todavía tienes por delante mucha autopista que recorrer

Nuria Serena

Disfrutar de la vida.. más que nunca. Sin darte cuenta te has plantado en los 50 pero te sientes joven: por fuera y por dentro.

Tus hijos son adolescentes… aún dependen de ti, pero hace años que no llevas toallitas húmedas en el bolso por si se manchan o ropa de cambio en el maletero del coche.

Ahora, lo que os une, al margen de la filiación materna o paterna, son las hormonas… las suyas en plena efervescencia. Las tuyas viendo a ver dónde aterrizan. La menopausia te pisa los talones: lo nota tu piel, tu peso y tu humor.


Y aún así ¡debes celebrar la vida! Porque te encuentras en el ecuador de la misma y todavía tienes por delante mucha autopista que recorrer.

Puedes dedicarte más tiempo a ti misma/o… compartirla solo, con amigos o con tu pareja…  Puede que ya no la tengas, estás separada/o  o divorciada/o… no salió bien, pero has guardado lo bonito de la historia en tu corazón y has desterrado el dolor que te causó de tus recuerdos.

Tienes ante ti un océano de posibilidades si buscas un nuevo pez con el que compartir inquietudes, ilusiones o anhelos.. O simplemente con el que disfrutar buenos momentos, sin más… huyendo del compromiso.

Es ahora cuando te das cuenta de que nuestro tiempo es limitado y que debes exprimir la vida al máximo: sin miedos, sin inseguridades, sin pudor ni complejos. ¡Todo está ya superado!

¿Sabías que…

El envejecimiento es natural, irrebersible e inevitable. No todos envejecemos igual, al mismo tiempo y de la misma manera. Pero la verdadera juventud está en nuestro cerebro… en nuestra actitud y en nuestra menta.

 

 

Hasta la última gota ¡los 50!

Apura tu vida, hasta la última gota… Hay cosas que debes hacer ya, el tiempo es inexorable y hay trenes que no paran en una estación,  sino que pasan lentamente por ella… piensas que podrás cogerlo mañana y cuando quieres darte cuenta, ya se ha marchado.

Si tienes hijos adolescentes… pasa con ellos todo el tiempo que puedas… pronto volarán del nido.

Si tienes amigos/as a los que echas de menos y ves poco… búscales un hueco en tu vida, no en la virtual, sino n la de verdad. No les llames por teléfono. Dales un abrazo. (Mal consejo en tiempos de pandemia. Puedes esperar unos meses para hacerlo realidad)

Arriesga, no tengas miedo: Sáltate las normas, no tienes 20 años, tienes 50… estás de vuelta de todo. Lo que piensen los demás, está demás, como diría la canción. Si me estás leyendo y rondas la media centena sabrás a cual me refiero.

Y sonríe, cada mañana, cada día, cada noche antes de acostarte. Es terapéutico para ti y para los que te rodean. Y encima, rejuvenece. No hay nada más bello y jovial que una sonrisa sincera.

Hazte una lista de cosas pendientes y disponte a cumplirlas ¡la satisfacción del doble checking es orgásmica!: apúntate a ese curso de maquillaje que siempre quisiste hacer, el padle te está esperando… yoga, el taller literario del que te hablaron y ese viaje con el que aún sueñas y para el que nunca encontraste fecha adecuada.

Recupera la ilusión por la vida: Aprende a trabajar para vivir y no a vivir para trabajar. Llena tu tiempo libre de cosas que te hagan disfrutar: lee, ve al cine, haz ganchillo, ve a pasear, a ver escaparates, come helado y tómate un gin tónic en esa terraza que tanto te gusta y en la que nunca te atreviste a sentarte.

Decídete a cambiar tu estilo de vida: Añade varios años más a tu historia, abandonando el tabaco, comiendo más porciones de frutas y verduras y practicando ejercicio. ¡Tú puedes, solo hay que intentarlo!

 

Y si a pesar de todo esto, no logras ver lo positivo, te damos datos

 

1.- A los 50 tu capacidad intelectual es mayor: Hay determinadas funciones cerebrales que se potencian sobre todo si mantienes una mente activa de forma regular. Ya sabes, eres más lista/listo que a los 20.

2. Disfruta del sexo sin tabúes: Eres una persona más segura, más sólida y además, los anticonceptivos ya no forman parte de tu vida sexual. Entrégate al placer.

3. No te queda nada ya que demostrar, ni a ti ni a los demás: Te has desarrollado profesionalmente y si no, has digerido que el trabajo es un medio para poder vivir. No todo el mundo tiene la suerte de ejercer un empleo vocacional. Es más, ya has adaptado tu economía a tu día a día y has hecho tuya la máxima: menos es más.

4.Y si necesitas dar un giro a tu vida… quizá sea el momento. Busca algo que te apasione de verdad y apuesta por ello. Puede ser la última vez que tengas la oportunidad de hacerlo.

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