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¿Qué es la tristeza persistente? La emoción que más se ceba con mujeres y jóvenes en España

El sentimiento prolongado que afecta a la salud cerebral

Adriana Diez

La última ‘encuesta poblacional sobre hábitos cerebro-saludables de la población española’, realizada por la Sociedad Española de Neurología (SEN), ha revelado que más del 10% de los adultos españoles experimenta tristeza persistente.

Este estado emocional prolongado puede afectar gravemente al cerebro al aumentar el riesgo de desarrollar enfermedades neurológicas como ictus, párkinson o alzhéimer, así como generar un impacto negativo en la calidad de vida y en la capacidad de concentración.

Además, el estudio identifica diferencias según el sexo y la edad en la aparición de esta sensación: «Las mujeres presentan tristeza persistente en un 2,2% frente al 1,5% de los hombres, la mayor parte de estas personas la experimenta en un 9,5% frente al 7,5% de los hombres, y algunas veces en un 46% frente al 37%. Asimismo, la población de entre 18 y 34 años reporta sentirse triste con mayor frecuencia«, explican los investigadores.

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¿Qué es la tristeza persistente?

Se trata de un estado en el que la persona experimenta un bajón anímico continuado y, aunque puede confundirse con la depresión, suele ser más duradero. Sus síntomas principales son la falta de energía, los problemas de sueño, la pérdida de interés en actividades habituales y la baja autoestima.

El Diario Público ha recogido las declaraciones del presidente de la SEN, Jesús Porta-Etessam, quien señala que: «Tener una actitud positiva, mantener el buen humor y reír con frecuencia fortalece nuestro cerebro. Por el contrario, un estado de tristeza sostenida en el tiempo produce alteraciones cerebrales que impactan directamente en la salud«.

Además, advierte sobre las consecuencias que puede tener esta condición: «La tristeza persistente puede contribuir al deterioro cognitivo y a la discapacidad en enfermedades como el alzhéimer y la esclerosis múltiple, y también puede aumentar la gravedad del ictus y la epilepsia».

En este contexto, el experto subraya la importancia de cuidar nuestra mente para prevenir posibles riesgos: «Para mantener una buena salud cerebral, es fundamental también tratar de cuidar nuestra salud mental.

Por ello, si sientes que estás atravesando un episodio de tristeza que no desaparece, lo recomendable es fomentar hábitos positivos, aprender a gestionar el estrés y, cuando sea necesario, buscar apoyo profesional. Reconocer lo que sentimos y darnos permiso para cuidarnos es un paso fundamental hacia el bienestar integral.