corto la luna pixar

El bonito corto de Pixar que recuerda por qué no debemos dárselo todo hecho a nuestros hijos

Darles la respuesta a todo evitará que desarrollen su creatividad y aprendan a resolver los enigmas por sí mismos

Noelia Bertol

Sí, sabemos que a veces resulta más fácil dárselo todo hecho a nuestros hijos. Esto no solo nos hace ahorrar tiempo, sino también explicaciones. Pero lo cierto es que con ello no les estamos haciendo ningún favor. Esa clásica filosofía de caer y levantarse, aprender de los errores y de cada desafío, es lo que marca el corto La luna, de Pixar.

No es nuevo (se publicó hace ya unos años), pero la moraleja que encierra no ha perdido fuerza con el paso del tiempo. Y es que la historia de este niño, padre y abuelo se centra en lo importante que es no dar a los pequeños todas las respuestas para fomentar su creatividad y ayudarles así a pensar por sí mismos. 

Estos días algunos usuarios han rescatado el corto para recordar su mensaje, y es que es esencial plantear desafíos a los pequeños y dejar que estos los resuelvan por sí solos. Desde la Web del Maestro CMF recuerdan que «cuando nos enfrentamos a un problema se ponen en marcha todos nuestros recursos cognitivos y, a menudo, esa solución implica una reorganización en el esquema mental«.


Así es La luna, el corto de Pixar sobre el desarrollo de los más pequeños

De primera se nos presenta a los tres protagonistas del corto: un niño, un adulto y un anciano. Tres generaciones diferentes que se encuentran en una barca. Por momentos vemos al más pequeño imitando los gestos de su padre o su abuelo, recordándonos que estos con frecuencia repiten lo que ven en sus referentes más cercanos.

Un elemento importante es que todos ellos llevan gorro. De hecho, los dos mayores le hacen entrega del suyo como señal de iniciación en el mundo de los adultos. Ahora bien, mientras el padre pretende que lo lleve colocado de una manera, el abuelo se lo coloca de otra.

Con la ayuda de los adultos el pequeño se adentra en una situación novedosa. No obstante, cuando surge un ‘problema’, solo la inocencia y creatividad del pequeño será capaz de resolverlo. Y mientras esto ocurre, el más joven se da cuenta de lo mucho que disfruta llevando la gorra a su propio estilo (del revés).

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