¿Está bien que los niños hereden los zapatos? No siempre

La edad del niño y el desgaste del calzado son factores a tener en cuenta

Ana Más

Seguramente si tienes niños pequeños recibirás un montón de ropa de amigas, primas o hermanas cuyos niños son algo más mayores que los tuyos o incluso si tienes más de un hijo, la ropa pase de grandes a pequeños. Esto es algo que todos agradecemos ya que los pequeños crecen muy rápido y esto nos ahorra un montón de dinero además de ayudarnos a cuidar del medio ambiente. Pero ¿qué ocurre en el caso de los zapatos, es bueno que los niños hereden los de otros niños o puede deformarse el pie?

Laura Soria, especialista en cirugía ortopédica y traumatología infantil aclara en el periódico La Vanguardia que lo primero que debemos hacer es estar seguros que un zapato esté en condiciones para pasar de un niño a otro. Esto se hace mirando que la parte rígida que sostiene el talón por detrás esté bien conservada. Así de sencillo.

Sin embargo la experta advierte de que hay algunas líneas rojas que no debemos traspasar. Es el caso del calzado escolar, «Cuando se lleva uniforme escolar, aquella temporada las han utilizado cada día. Y eso sí que es del todo desaconsejable», explica y añade que «No es nada recomendable que después las herede el hermano pequeño».


¿Está bien que los niños hereden los zapatos?, no siempre

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Y es que los zapatos muy gastados tendrán la suela deformada y pueden causar problemas de formación ósea e incluso de columna. Por el contrario los zapatos que se han llevado de manera puntual para alguna ocasión especial, no hay ningún problema en que se hereden.

Pero, ¿qué ocurre con las zapatillas?, son el calzado más blando y deformable que hay, por eso no es recomendable, a partir de los 3 años, que se hereden, la suela estará más gastada y la plantilla también estará deformada. Además del velcro, que suele estar cedido y no sujeta el pie como debe hacerlo.

Otro factor a tener en cuenta es la edad del niño. Hasta los dos años no hay problema en ceder los zapatos a otro niño, ya que no se llegan a gastar puesto que el pie crece muy rápido y suelen ser zapatos muy buenos y reforzados. Sin embargo entre los tres y los ocho años es la época en la que  los niños destrozan más los zapatos. Por ello, en esta franja de edad es mejor que no se herede el calzado, únicamente tal y cómo explica la experta «los zapatos o zapatillas que se han utilizado de manera puntual o las que se han quedado pequeñas porque ha crecido el pie y sólo las han aprovechado un par de meses». A partir de los 9-10 años, se puede reutilizar el zapato si el talón está recto y no se ha deformado hacia dentro.

 

 

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