No bebas cerveza en una jarra congelada: te contamos por qué

Servirla por debajo de los cinco grados acaba con sus matices de olor, sabor y textura

Ana Más

Con el calor que está haciendo seguro que estás deseando llegar a casa y beberte un buen vaso o dos de agua fría, aunque si eres de los que les gusta la cerveza probablemente solo de pensar en una se te haga la boca agua.

Y es que según uppers.es,«somos unos de los países que más la consumen, solo en 2020, aún con el efecto pandemia y el cierre de la hostelería, se consumieron 3.328 litros de cerveza en España«.

Hay muchos mitos en torno a su consumo: que si una cervecita al día es saludable, que si ayuda a adelgazar, que si es buena para la lactancia… Hoy hablamos de otro de estos mitos, el que dice que es mejor tomarla en una jarra helada, algo que parece ser un gran error, nos detenemos en por qué.


No bebas cerveza en una jarra congelada: te contamos por qué

La razón principal es que cuando congelamos las jarras solemos hacerlo en congeladores donde comparten espacio con alimentos como pescados, los cuales terminan impregnando todo de olor, haciendo que la cerveza no tenga ni el sabor ni el olor que debería tener.

La que más afectada se ve en este sentido es la espuma, ya que al entrar en contacto con el hielo su textura cambia y si hay mucho hielo pegado a la jarra. Este puede desprenderse y alterar incluso el aroma, la apariencia y sobre todo el sabor de nuestra cerveza.

Sin embargo, sí es importante que las cervezas se conserven a una temperatura más baja de la que debe consumirse. De esta manera conseguiremos que estén a una temperatura idónea cuando las servimos desde que la sacamos de la nevera hasta que las llevamos a donde las vamos a consumir.

Debemos tener en cuenta que no todas las cervezas necesitan la misma temperatura. Por ejemplo las rubias necesitan una temperatura mucho más bajas que las negras. Un motivo más para no servir todas en una jarra congelada.

Y es que la cerveza hay que servirla fría, pero tal y como recoge El Español, «la temperatura para servir la cerveza correctamente nunca debe ser inferior a los 5ºC, por debajo de esa temperatura no se pueden apreciar sus matices… la cerveza helada es casi como tomar agua helada, vamos, que la cerveza echada a perder«.

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