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¿Pasas por las cajas autocobro en el supermercado? Una abogada advierte de un peligro

El avance de las tecnologías no siempre es favorable

Noelia Bertol

A la hora de pagar en el supermercado, cada vez son más los que optan por las cajas autocobro. Estas son la manifestación perfecta del «yo me lo guiso, yo me lo como» y suelen ahorrarnos largas colas. No obstante, tienen algunos inconvenientes, y es que cuando la máquina no funciona correctamente, ha de acercarse alguien autorizado a manipularla y solventar el error. Humanos 1 – máquinas 0.

Esta no es la única desventaja. La abogada estadounidense Lindsey Granados es popular en TikTok precisamente por compartir su experiencia con algunos casos legales, como por ejemplo aquellos en los que varios clientes han sido acusados de hurto en supermercados de forma injusta, pues las cajas de autocobro no son 100% fiables y podemos estar llevándonos productos por error sin que estos se hayan escaneado correctamente.

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«Estas máquinas son defectuosas en muchos sentidos y no son sensibles a las particularidades y, lamentablemente, no escanean elementos de vez en cuando«, expresaba esta en declaraciones para Mirror. En las cajas autocobro el cliente es quien realiza todo el escaneado de productos y selecciona el tipo de pago.


Aunque estas tienen sistemas implementados para identificar los productos (en general a través del peso), a veces pueden dar error y nosotros no advertirlo, en cuyo caso nos podrían acusar de robo. «No imaginas con cuántos clientes he hablado que han sido acusados de hurto porque una de esas máquinas no escaneaba correctamente«, destacaba Granados.

El ‘peligro’ de pagar a través de las cajas autocobro

 

El problema de estas cajas autocobro no es que nosotros seamos timados, sino que por un error de máquina se nos acuse de algo que hemos hecho inconscientemente. Por otro lado están los ladrones, que buscan métodos para ‘engañar’ a estas cajas. Por ejemplo, pasando un producto más barato por el escáner y colocando en la báscula otro mucho más caro.

Y es que aunque se implementaron hace ya varios años, se sigue perfilando estas tecnologías para que den cada vez más errores y sepan identificar los artículos. Es el caso de Decathlon, que utiliza la tecnología RFID con la que se transmite la información de los productos a través de radiofrecuencia.