Análisis 'El Cuatro' Pablo López

Análisis ‘El Cuatro’: El autohomenaje musical que Pablo López baña con la mejor producción de su carrera

El quinto disco del malagueño llega tras 6 años de trabajo

Marcos Aceña

5 años, 9 meses y un día. Este es el tiempo exacto que ha transcurrido entre el 17 de diciembre de 2020 -día en el que se publicaba ‘Unikornio: Once millones de versos después de ti’– y hoy, y a su vez, el tiempo que ha dedicado nuestro querido Pablo López para dar rienda suelta a su creatividad musical y conformar, entre otros proyectos, ‘El Cuatro’, su quinto disco de estudio.

Un álbum que se ha hecho esperar pero que llega para saciar, con creces, las ganas que todos sus seguidores tenían -teníamos- de adentrarse de lleno en un nuevo universo compositivo del malagueño. En él, encontramos unas letras que conectan con su lado más personal, unas melodías perfectamente elegidas y arregladas y la mejor producción de su carrera.

 

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‘El Cuatro’ de Pablo López sigue la tradición de las cuerdas

La gran mayoría de proyectos discográficos de Pablo López tienen un punto en común; las aperturas están protagonizadas por instrumentos de cuerda. Y en esta ocasión vuelve a suceder lo mismo, pero de manera más épica, porque en ‘Pero sueño’ no encontramos letra pero sí una declaración de intenciones más que sólida que no se expresa en palabras sino en cada nota que conforma la introducción, en la que podemos empezar a degustar la impecable producción que será protagonista durante la siguiente media hora de escucha.

Da paso a ‘Levanta’, que, con el piano y la voz como elementos fundamentales, es un espejismo del momento actual del artista, y es que, tal y como canta en su estribillo, no tiene miedo de enfrentarse a todo lo que venga por delante. Lo hace también acompañado de instrumentos de percusión, coros y sintetizadores, que ayudan a magnificarlo todo, sobre todo hacia el último minuto del tema, justo antes de dar alas a ‘El Niño del Espacio’.

El tema con el que el malagueño nos dio las primeras pinceladas de este trabajo y que ha dado nombre a la gira con la que ha recorrido gran parte del país a lo largo de todo el año también tiene un hueco muy especial reservada en esta primera parte del disco. Y, lejos de quedar desenfocado tras cumplirse casi un año desde que lo pudimos escuchar por primera vez, sigue brillando como el día de su estreno.

‘Como soy’ arranca con la voz de Pablo López arropada por el característico sonido del sonido de su piano, al que se le van sumando otros elementos sonoros a lo largo que avanza el tema, hasta llegar al primer estribillo, donde los golpes de batería y las voces blancas empiezan a sumarse a la fusión, en la que también encontramos la letra, que con una mención clara a la que es la canción «sin techo», ‘El Patio’, hace referencia a la aceptación personal.

Son varias las veces en las que Pablo ha admitido su fijación con las fechas; le encanta recordar cumpleaños o aniversarios, y es que cada día es una efeméride para él. Y para dejarlo plasmado en forma de canción ha querido versionar ‘El calendario de las cruces’, una canción escrita por él pero que tuvo como destinatario principal a Raphael, ya que se incluyó por primera vez en la versión extendida del disco que el malagueño compuso para él en 2022, ‘Victoria’. Pero todo el tiempo que compartieron le ha hecho darse cuenta de que tienen mucho más en común de lo que podrían haber imaginado, por lo que se ha permitido la licencia de autorrobarse y acompañarse de una de las producciones más up-tempo y diferenciales del proyecto. Es en este punto del álbum cuando un solo de piano introduce ‘Si te pasa algo’, una de esas baladas que cuentan con el sello Pablo López y que son totalmente inconfundibles, en la que también ha querido hacer un guiño a ‘A paso lento’.

La cara B o segunda mitad de ‘El Cuatro’ llega de la mano de ‘Esdrújula’, el otro avance que Pablo López desbloqueó hace apenas unas semanas y que también encaja a la perfección en el cómputo global del disco. Y es que poco más se puede añadir de una canción que juega a la perfección con las sílabas de las palabras, en uno de esos juegos musicales que solo Pablo López es capaz de crear.

Lola Índigo como invitada de honor

No es común escuchar a otros artistas compartiendo canción con Pablo López dentro de uno de sus discos, de hecho sólo Georgina, Juanes y Paula Fernándes lo habían hecho hasta el momento. Y ahora, tras dos álbumes limpios de colaboraciones, Lola Índigo ha encontrado su hueco personal en ‘Casi siempre’, aunque como le gusta decir a López, realmente parece que es la canción la que ha encontrado a Lola Índigo. O más bien a Mimi, ya que la granadina ha sacado a relucir su lado más personal en esta canción que pide volver a darle al ‘play’ cuando llega a su fin.

@lolainditokcasi siempre♬ sonido original – lola indigo


La libertad siempre se hace un hueco más que notable en los proyectos a los que Pablo da forma, tanto que es una de las tres palabras que dan nombre a su tercer disco de estudio, y en esta ocasión ha vuelto a hacerlo. Y aunque es palpable a lo largo de su media hora de duración, lo es aún más en ‘Me voy a escapar’, que cuenta con una de las melodías más cañeras del disco y con un puente final de los que te hace pensar «Por esto decidí empezar a escuchar el disco»

‘Hibakusha’ es el reflejo de la oscuridad en la que todos podemos llegar a estar en algún momento de nuestras vidas, y llegó en un momento de inspiración tras el visionado de un documental en el que se habla de los supervivientes de Hiroshima y Nagasaki, que permanecieron intactos en la zona cero, donde todo podría haber acabado. Un tema que le invita a confesar que se salvó «de chiripa» pero admitiendo también que ahora tiene un «horizonte hermoso por delante».

Por último, ‘Sapiens’ es un auténtico grito a la vida, al pasado y al futuro, a lo que fuimos y a lo que seremos. ‘El Cuatro’ -como título-, también está inspirado en el piso en el que vivían sus abuelos, al que él llamaba de esta manera, por lo que el tema también podría ser dedicado a dos personas que fueron fundamentales en su vida. Cuenta con frases como «Con la rabia del verano que me hice mayor» o «A las ganas de crecer para partirme en voz» y un final en el que la instrumental protagoniza un in-crescendo que sirve como cierre perfecto al proyecto.

6 años materializados en un trabajo cuidado al detalle

A lo largo de todos estos meses han sido varias las fechas que sonaban como candidatas para acoger este lanzamiento, pero no ha sido hasta septiembre de 2026 cuando nos hemos podido adentrar en él de lleno. Y la espera ha merecido la pena, porque es el puro reflejo del trabajo bien hecho ya que está cuidado desde el primer segundo hasta el último, con una composición impecable y, a mi parecer, la mejor producción de su carrera, notable hasta en la manera en la que todas las canciones son capaces de fundirse en un todo que debe escucharse sin interrupciones.

Honestas, fieles a su esencia, y ahora, libres. Así son las 10 canciones que conforman el quinto disco de una de nuestras voces más queridas. Un autohomenaje que ha sido suyo hasta este momento, cuando se convierte en un homenaje para todo aquel que lo quiera descubrir.