En los últimos tiempos parece extraño pasar un rato sin el móvil, ese dispositivo que se ha convertido en una extensión más de nuestro cuerpo y nos acompaña en prácticamente cada momento del día. El nivel de dependencia es tan grande que muchas personas no pueden dejar de mirar la pantalla ni siquiera mientras ven una serie o una película. En este sentido, los expertos han querido poner nombre a este fenómeno social: el síndrome del cerebro podrido.
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¿Qué es el síndrome del cerebro podrido?
Es evidente que nuestra capacidad de atención se ha reducido con el auge de las nuevas plataformas de contenido, como TikTok o Instagram donde la rapidez, la inmediatez y el exceso de información están a la orden del día. De ese contexto surge el llamado síndrome del cerebro podrido, un fenómeno que refleja cómo el consumo constante de estímulos digitales está modificando nuestra forma de prestar atención.
La psicóloga Charo Rueda, en declaraciones aCadena SER, explica: «Estamos promoviendo un modo de atención controlado desde fuera por la estimulación externa. El cerebro es un órgano que todo el rato busca adaptarse a aquello que se requiere de él, al tipo de procesamiento que es necesario. Entonces, claro, tú comentabas que te costaba ver una serie o una película sin el móvil en la mano. Esta necesidad de más estimulación es porque esta única estimulación te resulta poco estimulante».
Además, nuestra capacidad de concentración también se ha visto afectada ya que, la necesidad de recibir estímulos constantes hace que cada vez sea más habitual realizar actividades cotidianas con la mirada puesta en la pantalla, alternando entre varias tareas y contenidos al mismo tiempo.
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Como consecuencia, este problema puede hacer que disfrutemos menos del presente y que prestemos menos atención a los pequeños detalles. Al consumir una gran cantidad de contenido de forma simultánea, corremos el riesgo de vivir de manera más superficial y de perder la capacidad de disfrutar plenamente de nuestras experiencias.