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¿Por qué no deberías acabar una relación por WhatsApp? La psicología lo explica

Claves para mejorar tu comunicación en la red

Adriana Díez

Vivimos en un mundo hiperconectado. Las redes sociales y los servicios de mensajería hacen que permanezcamos pegados a nuestros dispositivos la mayor parte del tiempo; por ello, no es extraño pensar que cada vez más personas mantienen conversaciones importantes a través de aplicaciones como WhatsApp.

Y aunque pueda parecer un método fácil para comunicarnos con nuestros seres más cercanos, lo cierto es que esta práctica podría traer consecuencias importantes, sobre todo en lo relacionado con lo romántico y los sentimientos.

¿Por qué no deberías acabar una relación por WhatsApp?

En un artículo para El País, la psicóloga Jennifer Flórez explica que terminar un vínculo sentimental por WhatsApp podría ser «el acto más cruel que se ha normalizado en el amor».

Por otro lado, la mediadora familiar especializada en parejas, Ane Arieta, señala que existe una forma de dejar una relación a través de esta aplicación de manera más empática y con responsabilidad afectiva, siendo este un método mejor que desaparecer sin dar explicaciones: «Una ruptura breve pero clara suele generar menos malestar que desaparecer sin explicación».

Y añade: «No es lo mismo desaparecer sin explicación (lo que suele vivirse como una forma de comunicación destructiva) que comunicar de forma clara una decisión y marcar un límite. Para que sea respetuoso, conviene que el mensaje incluya tres elementos: claridad, responsabilidad y ausencia de culpabilización. Es decir, expresar brevemente la decisión, no atacar al otro y no dejar la situación en ambigüedad».

Asimismo, Flórez hace hincapié en la importancia del tono y del mensaje utilizado en este tipo de situaciones: «La forma en que alguien termina una relación dice mucho sobre su nivel de responsabilidad emocional. Por eso, incluso en tiempos digitales, cerrar una relación con respeto y humanidad sigue siendo una de las formas más claras de mostrar quién somos y cómo amamos».

Así que, si eres de los que prefieren zanjar sus problemas a través de una pantalla, conviene detenerse un momento y pensar en lo que realmente implica. No se trata solo de elegir el canal más cómodo, sino el más humano.

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