
Recompensar a tus hijos cuando hacen las cosas bien es algo de lo más habitual en la educación de los más pequeños. Sin embargo, el «premio» puede ser determinante en las conductas de los niños. Según los expertos, ofrecer dulces, por ejemplo, puede tener consecuencias muy negativas a largo plazo.
La psicóloga Lidia García ha explicado en el portal digital Psicología y Mente que, si comenzamos a premiar con dulces a nuestros hijos, esto podría convertirse en una dinámica perjudicial al asociar alimentos poco sanos, que contienen grandes cantidades de azúcar, con sus logros: «Los alimentos sirven principalmente para nutrir y no son un regulador de estrés, ansiedad ni de emociones negativas que nos hagan sentir malestar».
Además, explica los riesgos de esta conducta: «Cuando ponemos en marcha este tipo de conducta no solemos acudir a alimentos sanos como frutas o verduras, sino, como dije anteriormente, acudimos a alimentos ricos en grasas y azúcares. ¿Qué ocurre después de la ingesta? A corto plazo la ingesta calma, pero a largo plazo aparece culpa por el atracón realizado«.
También asegura que hay quienes eligen esta comida para calmar rabietas, lo cual es una forma de «anestesiar, suprimiendo y distrayendo los estados emocionales negativos de sus hijos«.
Y concluye afirmando que recompensar con chucherías no es más que una forma de asociación en la que los niños creen que ciertos alimentos son negativos y otros positivos. Esto influye directamente en su dieta diaria y puede generar grandes problemas a la hora de buscar un equilibrio entre lo que es correcto y lo que es sano.
Así que, si quieres comunicar a tu pequeño que se está portando de la forma adecuada, aléjate de los alimentos que podrían poner en riesgo su salud y generarles una gran dependencia.
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