Pablo Alborán

«Se me pusieron los ojos para atrás»: Pablo Alborán desvela su fatídica anécdota en un avión

A causa de una intoxicación alimentaria

Marcos Aceña

La vida está llena de experiencias, y la de nuestros artistas aún más. Y es que están viajando continuamente para llevar sus giras a muchos lugares del globo terráqueo por lo que de vez en cuando se convierten en los protagonistas de las vivencias más surrealistas, como es el caso de Pablo Alborán, que ha contado en ‘El Hormiguero’ la historia del día en el que tuvo que parar un vuelo comercial a causa de una intoxicación alimentaria.

El té que intoxicó a Pablo Alborán

Todo ocurrió en un vuelo de México a Miami, tal y como comenzaba explicando el presentador del programa, y posteriormente era el propio Pablo Alborán, quien, entre risas, amplificaba la historia: «Yo me tomé un té, en un país que no voy a decir cuál es para que no se estigmatice, pero cuando sales de tu país tienes que tener cuidado por una cuestión de bacterias. El agua que bebes es diferente, me encontraba mal, me tomé un té caliente y me encuentro a empezar aún peor y digo ‘Me voy a tomar otro té de jengibre’, cuando me lo tomo veo que me estoy poniendo peor«, comenzaba afirmando.

Por si fuera poco, también quiso compartir con el público que esta historia concluyó con la cancelación de un vuelo: «Cuando me subo en el avión me empiezo a encontrar muy mal, empieza a despegar y de repente empiezan los motores, y yo cuando me voy a girar me desmayo, pero es que se me pusieron los ojos para atrás, empecé a convulsionar, imagínate el escándalo. Paran el avión en plena pista de aterrizaje, sacan el avión, la gente me quería matar. Cuando me despierto me había tomado media bombona de oxígeno resulta que fue una intoxicación por agua», añadía, además de confesar que un compañero de industria que justo iba sentado en el asiento de la fila de delante le confesó que todo había sido a causa de una «borrachera».

Todo finalizó en un hotel al que, entre risas, confiesa que no volverá: «Llego al hotel, maravilloso, de ensueño, abro la puerta y con todo el mármol en el suelo echo la raba, todo el mundo mirando, y lo mejor de todo era mi repre gritando ‘¡Vamos, sí, échalo, ya está fuera!’ y yo a la media hora me encontraba estupendamente».

Una historia de altura que le costará olvidar.