Noticia

“Canciones de Diario”, el día a día menos cuerdo de Estrella S.

18/11/2015, a las 08:12


Nueva entrega de Estrella S. y sus “Canciones de diario“, donde se atreve entre líneas a contar las situaciones más alocadas en lo que cualquiera pudiera vislumbrar como tópico y normal en sí mismo. Esta semana se ha vuelto más reflexiva. Quizá por las fechas en las que ha escrito estas páginas, quizá porque pronto tendrá que cambiar de diario, que no de misión, en este divertido rincón de Cadena Dial. Como siempre, no olvidéis compartirla con mucho humor…

Juani Femenía

Lunes, noviembre

Como te lo escribo ahora, y eso que el periódico en la oficina es gratis. Con noticias como ésta se venderían más diarios que acciones de Microsoft. “Científicos aseguran que existe una fórmula matemática para identificar el amor eterno y su desarrollo de compatibilidad en las parejas”. Tan fácil como incluir unas variables matemáticas que se correspondan con el número de parejas anteriores de ambos, los años que se llevaban conociendo antes de iniciar su relación y la importancia que le atribuyen al dinero, el humor, la honestidad o la apariencia física. Y no es más fácil asentar la idea de que el amor, ¿es mucho menos variable? Es decir, que ni dieta de adelgazamiento, ni curso de superación personal o plato gastronómico que envuelva al príncipe de tus sueños. Tu peor pesadilla será cuando despiertes a la realidad y aceptes por todas, que el único número primo que conociste no fue en Aritmética, sino aquel primo que te dijo que “mamá cocina mejor el pollo que tú”. A no ser que seas de las que calculan el amor a partir de las tarjetas de crédito y los activos del banco. Ahí sí que las matemáticas son una ciencia exacta. Pero no nos engañemos, nunca saldré de pobre porque a pesar de todo, yo sí que creo en el amor, y no olvidemos que soy vegetariana…

Martes, noviembre

Tengo que ir a la pelu, materia obligada y necesidad biológica para que no digan que no cuido mi imagen. Cada vez que voy, mi peluquero me lanza la pregunta fatal “¿te vas a cortar?” Miedo no, lo siguiente. Y eso que Halloween ya quedó atrás. Desde pequeña el pelo corto lo asociaba a los insoportables tirones mañaneros de las coletas, y en verano, a no aguantar el calor de mi madre y que nunca entendí. Ahora, no solo una quiere tener una estupenda melena, sino que busca el champú de biotina, el de los caballos. El oro líquido capilar de moda y que si aún así no llega, siempre podrá reemplazar su empeño con extensiones. En una revista leí hace poco, que dependiendo del día en que consientas que deslicen la tijera por las puntas, crecerá más o menos fuerte y vigoroso, y en función de las fases de la luna. Esto se traduce en lo siguiente: los almanaques siguen siendo objetos de culto, tan cotizados hoy día, que no hace falta que te cuenten a qué hora saldrá el sol de mañana, sino cuándo será luna creciente. Tu bolsillo sí que lo va a notar, corte lo que te corten, mucho o poco. De haberlo sabido Sansón, seguro no hubiera sucumbido a los encantos de Dalila…

Miércoles, noviembre

Acabo de leer un wasap de mi amiga Piluca. Adivino que la fiesta que organiza su hermana en casa es para reivindicar su derecho a ser una mamá feliz. No entiendo que esta moda de instalar veladas de té, y menos con el tema “Sonajeros para mi bebé”, sea la mejor idea de agasajar a la criatura que venga. Y solo porque en otros países lo hacen. Que conste que me encanta ver pelis de miedo en “Halloween”, hacer regalos también en Nochebuena y practicar el deporte que lucen en sus “bodies” Pe, Elsa, Paz, Antonio o quien haya cruzado el charco en busca de fama y gloria. Coincidir con personas que no conoces solo porque no debes ni pasarte ni quedarte corta en el regalo es más complicado que ganar “El Tiempo es oro” en la tele. Ahora los niños ya no vienen con un pan bajo el brazo, sino con tecnología punta y redes sociales que como te descuides te marcan de por vida porque no diste en el clavo con tu elección. Acabarás en Facebook con el “Sambenito” de poco original porque los niños no son lo tuyo. Me temo que mi instinto maternal está extinto, o en crisis de identidad. Sería más práctico querido diario, regalarle un manual de supervivencia de recursos básicos, para no caer en los tópicos que tarde o temprano criticamos todos, pero que seguimos perpetuando en defensa de la humanidad. Definitivamente, tampoco hoy es mi día…

Jueves, noviembre

Hoy me he encontrado con la nueva vecina en el ascensor. Impecable con su conjunto depor de mallas y pelo perfecto, como si el ejercicio trabajara más en su book de agencia que en su propio cuerpo. Lo curioso es que vive en un bajo y sube y sube más veces que el propio ascensor y todo porque su gata se escapa al rellano de la puerta de mi vecino, el del tercero F, justo enfrente. Él sí que parece salido de un book de solteros de elite, y claro, la gata no es tonta. En cuanto se descuida, sube la escalera y de una carrera se planta en la esterilla. Con razón intenta atraer mi atención la dueña, no la gata. Hubiera instalado un buen campamento base en mi casa con licencia para ligar, de no ser que tengo a Cuco conmigo, mi labrador canela. He visto artimañas de todo tipo, pero lo de la pobre gata, eso sí que no tiene nombre. Porque en realidad le abre la ventana aun a riesgo de caerse y salta por el patio como si le fuera su inversión de capital en ello. En dos semanas, o se lo trinca porque con él presupone que tiene un plan de seguro de vida garantizado, o definitivamente, el vecino tiene alergia a los gatos. A eso solo puedo contestar con un “buenos días, qué tal” o “cuidado, los fondos reservados viven en el Bajo D”

Viernes, noviembre

Black Friday. Para el mundo de las “ceb”, las chicas “on” y cualquiera que se adentre en el consumo global, el viernes negro es el mejor día del año para gastar lo que no se tiene. Es el día después del “Acción de gracias” norteamericano y que poco a poco se ha ido instalando en nuestras calles y centros más comerciales, a la par que cosecha tanto a adeptos como a infieles. No sé si el próximo 27 adentrarme en el Lado Oscuro, o si por el contrario, permitir que la Fuerza me acompañe con la solvencia que requieren estas arriesgadas compras y que esta semana solo he visto en lo que no tengo ni para mí, pero que en los demás es asignatura pendiente. Estamos mal, muy mal. Al menos conservo la ilusión de regalar paciencia, vestir lo que se pueda mientras los kilos aguanten, o ayudar a quien me lo pida mientras no sea ejercer de canguro para mis cuñados una noche de sábado porque no tengo nada mejor que hacer. Si en algo creo a estas alturas, es en que la vida con música suena mejor: a quien le guste escucharla, bien; y a quien le guste ofrecerla porque el divino le regaló el don de crearla, tanta generosidad…

Feliz no sé qué, querido diario!

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