Estilo de vida

Tomar demasiada sal puede dañar tu inteligencia

12/02/2018, a las 20:20

Dormir ocho horas. Beber tres litros de agua. Carbohidratos, pocos. Grasas, menos. Fibra, hasta arriba. Sal, la justita. Cuando creías que estabas cumpliendo con todos los mandatos del buen ciudadano sanote, ahora te encuentras con que hasta ese puntillo de sal que le das a tus comidas podría ser demasiado.

¿Deberías eliminarla de la dieta y aprender a disfrutar de un delicioso menú estilo hospitalario? Eso es lo que te plantearás a partir de ahora, cuando leas este artículo. También podrías no leerlo, seguir consumiendo sal y ser feliz en la ignorancia. ¡Pero no te lo recomendamos!

No te pases de salao

Ser muy salao ya solo está bien en sentido metafórico. Ahora controlar la cantidad de sal en la comida es una rutina que todos tenemos que seguir si no queremos que nos dé un patatús. ¿A que no te imaginas cuál es el último hallazgo que te pondrá en contra del consumo de sal? ¡Te seca el cerebro!

Por suerte no nos referimos a que la sal haga mojama con los sesos, aunque algunos parecen que los tienen así. En realidad, estamos hablando de un descubrimiento que relaciona el consumo de sal con la pérdida de inteligencia.

¿Cómo es posible? En el 2011, un estudio canadiense reveló la relación entre la cantidad de sal consumida y la pérdida de ciertas capacidades cognitivas. Estas son las habilidades cerebrales como la memoria, la percepción visual y auditiva, la atención o el raciocinio, entre otras.

Durante algunos años se ha pensado que esto se debe al efecto que tiene la dieta rica en sodio sobre la salud cardiovascular, que podría limitar el riego sanguíneo en el cerebro. Un estudio reciente apunta al efecto de una sustancia inflamatoria en la corteza cerebral. A nosotros, simples mortales sin bata blanca, no nos interesa mucho el intríngulis bioquímico y fisiológico detrás de una u otra hipótesis, pero sí lo que significan estas.

Lo que nos importa es que ambas hipótesis son muy serias y dirigen la mirada, sin dudarlo, hacia el consumo de sal. Lo que está más claro que el agua destilada, esa que no tiene sales disueltas, es que a mayor consumo de esta sustancia más se reduce nuestra inteligencia.

La ignorancia no es ni felicidad ni salud

Hay un dicho popular que dice que la ignorancia trae la felicidad. ¡Ni caso! Perder inteligencia no tiene ninguna gracia. Sabemos que la sal realza los sabores y le da otra vida a los alimentos, pero la felicidad del paladar no justifica el riesgo para la salud que supone echarle demasiada sal a la comida.

El efecto de una dieta rica en sodio es sobradamente conocido. Sí, ese efecto por el que tu médico te ha dicho que vayas con cuidado porque tus analíticas… ya sabes. Y tiene razón, por supuesto. El exceso de sodio está relacionado con enfermedades cardiovasculares de nombres largos y consecuencias terribles que no vamos a mencionar aquí. Son bien conocidas.

A esas enfermedades se suma ahora la evidencia de que la sal te resta inteligencia con los años. Poco a poco, granito a granito, la sal va trabajando en tu corteza cerebral tanto como en tus arterias.

Ahora que sabemos esto es curioso pensar que estamos rodeados de muchísimas personas que podrían tener mejor memoria, mejor vista o incluso mayor capacidad de raciocinio. Y les falta por una alimentación demasiado salada.

La sal es necesaria para el organismo, porque hay funciones celulares que necesitan sodio sí o sí. Pero el exceso es muy peligroso. No te asustes, actúa. Cuida tu alimentación y ve rebajando la cantidad de sal que le echas a tus platos y tira de sabrosas especias. ¡Por tu cerebro y tu corazón!

 

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